La Marimba Esmeraldeña
representa el corazón palpitante de la identidad afroecuatoriana y es un
testimonio vivo de resistencia cultural que se remonta a los tiempos de la
colonia en la provincia de Esmeraldas, donde la libertad se forjó en la selva.
La Diablada de Píllaro,
reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial, reúne cada año a 30.000
personas en un vibrante desfile de tradiciones, disfraces y danza en honor a la
resistencia cultural ecuatoriana.
Se ha dicho que los orígenes más
remotos del Carnaval se los encuentra en los antiguos Sumeria y Egipto, en
donde hace más de 5.000 años se celebraban pomposas fiestas en honor al buey
Apis, dios de la fertilidad. Esta celebración se difundió más tarde en el
Imperio Romano en donde además, persistieron diversos festejos que se hacían en
Grecia y Roma por la primavera y el año nuevo, como las “bacanales” –en honor a
Baco, dios del vino– y las “saturnalias” –en honor a Saturno, dios de la
siembra y la cosecha.
La Danza de los Abagos, es
propia de la comunidad de Chilcapamba (Ecuador), sin embargo, constituye un
patrimonio de las comunidades del cantón Cotacachi. La Danza de los Abagos está
constituida por ángeles (danzantes, abagos y un músico que toca el pingullo y
un tamborcito pequeño.
El Andarele tiene sus orígenes en el campo de la región de
Esmeraldas, una provincia costera de Ecuador habitada principalmente por
descendientes de africanos. Este ritmo afro-esmeraldeño es el resultado de la
mezcla de las tradiciones musicales africanas con influencias indígenas y de
origen europeo, a diferencia del resto de géneros relacionados con la marimba.
El Amorfino es una parte de la identidad cultural del pueblo montubio
(campesinos de la costa) en Ecuador. A través de esta expresión cultural es
posible identificar la cosmovisión de esta población étnica-cultural
ecuatoriana. Una expresión oral que se ha transmitido por generaciones, en
muchas ocasiones para expresar la realidad social, cultural y política que
afrontan los pueblos montubios en Ecuador.
La Cacharpaya o Kacharpaya designa un canto y baile
tradicional andino perteneciente al ritmo de Huayno o Wayñ.
Su origen es precolombino, de las culturas quechua y aimara. Es parte de las
festividades dedicadas a la fertilidad de Pachamama, la Madre Tierra.
La cultura andina, su diversidad y lo grande del territorio que atraviesa
se traducen en un Yumbo. Este género musical tiene origen prehispánico y
significa: “danzante disfrazado que baila en las fiestas”. Este mismo personaje
es el mensajero de la musicalidad de los páramos y la Amazonía ecuatoriana. Como
género fue consolidado apenas en la segunda mitad del siglo XX, con la
participación de varios maestros músicos como Gerardo Guevara con “Apamuy
Shungu” (‘Dame el corazón’).
Ecuador ofrece una variedad de atractivos al momento de elegir un destino a
visitar, ya sea por sus playas, sus páramos, su exótica Amazonía o la encantada
región Insular; sin tomar en cuenta la riqueza cultural intangible como lo es
el folklore.
El Danzante es el personaje principal de Pujilí, que se realiza la
tercera semana de junio de cada año en el solsticio de verano. Este
acontecimiento convoca más de 70 delegaciones de todo Ecuador, y se caracteriza
por sus comparsas, música y mucho colorido.
A mediados de los años 50 se creó el estilo musical Rockolero, gracias a las
grabaciones de Olimpo Cárdenas y, poco después, Julio Jaramillo. Sin
embargo, para remontarse a los orígenes mismos de la Rockola ecuatoriana, hay
que resaltar la labor musical de pasilleros y boleristas en décadas anteriores.
La muerte, ese enigma inexorable, forma parte de todas las culturas y
pueblos de la humanidad; de diferentes maneras se conmemora la vida de alguien
que nos ha precedido en ese destino al que nadie puede rehuir. Chigualo,
o Gualí,
es una ceremonia fúnebre o develación del cadáver de un niño menor de siete
años, practicada en Esmeraldas, Ecuador, así como en el Pacífico colombiano, llevadas
adelante en las comunidades afro, quienes realizan una de las ceremonias más
solemnes y sagradas para toda esa sociedad rica en costumbres y tradiciones.
En el siglo XIX algunas personas ya señalaban el crecimiento económico y
presentían la incidencia que tendría EEUU en el mundo, entre ellos, el
mismísimo Simón Bolívar. Sin embargo, dentro de aspectos musicales fue sólo hasta
finales del siglo XIX cuando se hicieron sentir las expresiones sonoras del
país norteamericano.
El fenómeno de la Tecnocumbia en Ecuador ha generado
un debate no resuelto entre dos posiciones irreconciliables; algunos
defendiéndolo como una expresión de la cultura popular y otros negando su
carácter cultural, o cuando más “reconociéndolo” como producto de una cultura
de masas, signada por una calidad musical mediocre y por una pobre estética que
refleja superficialidad y mal gusto.
Cientos de
historias se tejen en las orillas del río Chota. Esas estampas cotidianas de
los afrodescendientes de esta zona de la Sierra norte, que habitan entre
Imbabura y Carchi, son puestas en escena por el grupo de danzas Choteñitas.
Estas chicas, de la comuna El Chota, en el norte de Ibarra, bregan desde hace
siete años por revitalizar elementos como el baile y la música Bomba,
que identifican a su etnia. También buscan heredar la sabiduría de personajes
como Eudocia
Chalá y Urcesino Carcelén, considerados guardianes de la Bomba de esta
parcialidad, señala Marta Gudiño, directora de las Choteñitas. Chalá
lleva 75 de sus 87 años en la danza. Su especialidad es zapatear llevando la
botella en la cabeza, un baile típico de la cultura afrochoteña. Ellos
conservan los pasos, el ritmo, la elegancia y la picardía, que caracterizan a
los pobladores de este territorio ancestral. Para Chalá, por ejemplo,
danzar con la botella en la cabeza no solo es señal de buen equilibrio, sino
una muestra de poder y madurez. Las Choteñitas, que lucen faldas
plisadas, delantal y coloridas blusas, no solo han aprendido los pasos de los mayores,
sino también las coplas. Esta suerte de estribillos populares surgen en
reuniones; los jóvenes las llaman "cochitas morosas". Si a alguien le
gusta la estrofa viene el contrapunteado. Hoy cada parcialidad afrochoteña
posee, al menos, un grupo de danza. Algo similar sucede con los conjuntos de
música. Pero en la vecina parroquia de Salinas, la Escuela de Bomba
presentó su primer grupo de danza de niñas. Bailes muy tradicionales del Chota
son la Angara, el Puro, la Zafra, el Bundi,
la y el famosísimo Baile de la Botella, en el cual la mujer lleva una botella en
la cabeza con perfecto equilibrio y sin perder la armonía y el movimiento.
Estas danzas se interpretan generalmente en matrimonios, velorios de niños,
bautizos, fiestas de santos patronos o en los festivales y concursos de Bomba
y Bandas
Mocha, mientras que los bailes sin coreografía se realizan en distintos
actos sociales que organizan para su diversión cotidiana.
El baile de la
Bomba
es un conjunto coreográfico de larga tradición en la población del valle del
Chota. Los viajeros del s. XIX lo mencionan en sus escritos, lo cual sugiere su
probable origen en tiempos coloniales. Una de las variantes del baile de la Bomba
es registrada por el etnomusicólogo Carlos Coba Andrade: “La mujer
revolotea picarescamente ante el hombre en son de conquista. En su cabeza lleva
una botella de “trago” (licor) la cual no debe ser derramada durante el baile.
La habilidad de la morena es sorprendente, ya que ésta le da de caderazos a su
acompañante y en no varias ocasiones le arroja al suelo. Si la mujer derrama el
licor o el hombre es derribado al suelo debe pagar una botella de licor como
multa. En este hecho existen apuestas para conseguir licor y por medio de éste
llegar al éxtasis”. Los afrochoteños son expertos en bailar en forma natural la
Bomba
y en la euforia del baile, bailar con una botella de vidrio y llena de licor en
la cabeza. Para el aprendizaje de niños, jóvenes y adultos es ideal utilizar la
botella plástica retornable de 2 litros, porque esta botella es liviana, con la
base cóncava y si se cae no se rompe y no lastima. Para lograr el equilibrio de
la botella en la cabeza, en las primeras clases se colocan de relleno granos o
tierra, después de varias sesiones de clase y que el estudiante ya tiene
dominado el equilibrio de la botella sobre la cabeza, se coloca agua en la
misma; para la presentación es preferible adornar la botella con motivos de la
cultura Afro, en papel maché, material reciclado, cintas, hilo, telas, etc. Por
experiencia en el grupo de Danza del Liceo Municipal Fernández Madrid de la
ciudad de Quito, después de haber adquirido la capacidad coordinativa
(equilibrio) trabajo realizado con botellas plásticas, se comienza a trabajar
con botellas de champagne (vidrio) pero forradas con papel y goma blanca, al
año de trabajo las bailarinas dominan cualesquier botella de vidrio y de todos
los tamaños, con total seguridad y destreza, al extremo de acostarse boca abajo
con la botella en la cabeza y no dejarla caer.