El Tambor de San Millán no es
simplemente una manifestación musical periférica, sino que representa el núcleo
duro de la resistencia cultural afrovenezolana en el estado Carabobo donde la comunidad
de Puerto Cabello ha custodiado durante siglos un legado rítmico que conecta
directamente con las raíces bantúes del Congo y Angola.
El Polo Margariteño no es
solo un género musical; es la voz cantada de una isla, el reflejo sonoro de su
paisaje marino, su gente, sus costumbres y su historia. Originario del estado
Nueva Esparta, que comprende las islas de Margarita, Coche y Cubagua en el
Caribe venezolano, este género es uno de los pilares fundamentales del folklore
insular y una de las expresiones más auténticas de la venezolanidad.
El Sebucán, también conocido
como “Las Cintas” o “El Palo de las Cintas”, es una danza
venezolana de profundo arraigo popular, cuyo origen se remonta a las
festividades del Palo de Mayo en Europa. Esta manifestación cultural, aunque
adaptada y enriquecida por el crisol de influencias que caracterizan a
Venezuela, conserva elementos esenciales de su matriz europea, convirtiéndose
en un vibrante testimonio de la transculturación y la creatividad del pueblo
venezolano.
El Callao, en el municipio
homónimo del estado Bolívar, en la Guayana venezolana, resulta una parada
obligatoria de quienes viajen hacia la espléndida región de La Gran Sabana y el
Parque Nacional Canaima, o desde La Gran Sabana hacia el resto del país. Allí
reside una población cercana a los 22.000 habitantes, a quienes la mayoría de
los venezolanos los reconoce como custodios de una de las celebraciones de
carnaval más emblemáticas del país.
La Onda Nueva es un género
musical que desarrolló, a partir de 1968, el músico, compositor, arreglista y
director de orquesta venezolano Aldemaro Romero. Utilizó como base
el Joropo
venezolano y lo combinó con elementos de Jazz y Bossa Nova, sustituyendo
el arpa, cuatro y maracas por el piano, el bajo y la batería.
El Joropo Central (también llamado Joropo Tuyero) es una
manifestación musical y dancística de los estados centrales de Venezuela,
específicamente: Miranda, Aragua y Carabobo, aunque se ha extendido hacia los
llanos centrales y al Distrito Capital. Expresión folklórica compleja que
permite tomar en cuenta música, baile, cultura, literatura, instrumentos,
imaginación y cotidianidad.
La fiesta de San Juan de Curiepe es una celebración afro descendiente
que se realiza en el pueblo de Curiepe, en el Estado Miranda en Venezuela. En
esta se rinde veneración a la imagen de San Juan Bautista, con una serie de
rituales de música y danza que se realizan desde la medianoche del 23 hasta la
tarde del 25 de junio de cada año.
La Gaita Zuliana, o simplemente Gaita, es un género
musical del estado Zulia, Venezuela. En 2014 fue declarado un bien patrimonial
de interés cultural y artístico de Venezuela. En algunas regiones de Venezuela
se le relaciona con la Navidad. Pero actualmente es un género que se ejecuta
todo el año en el país.
El Golpe Tocuyano es un aire o estilo musical convertido en un
género oriundo de la región centro-occidental de Venezuela, mayoritariamente de
los estados Lara y Yaracuy. Es interpretado por una variedad de cordófonos
(cuatro, medio cinco, cinco y seis), que junto con tambora y maracas producen
una sonoridad única entre los Joropos venezolanos.
Según investigaciones de Luis
Felipe Ramón y Rivera, es poco probable que la manifestación del Vals
se haya efectuado en Venezuela antes de 1830. Esta fecha, que coincide con la
muerte del Libertador Bolívar y con el cese de la guerra de Independencia, se
toma como referencia para comenzar a hacer algunas pesquisas en torno a la
manifestación de esta modalidad musical proveniente de Europa, que causó
verdadero furor en el viejo continente, cuando músicos influyentes del
romanticismo lo ejecutaban tanto en ámbitos de cámara como en los famosos
salones de baile de la clase alta.
La Yonna
es una manifestación cultural de múltiples connotaciones simbólicas que
mantiene dentro de la cultura guajira tres atributos esenciales: búsqueda del
equilibrio social, solidaridad colectiva y relación entre el cosmos y el
hombre.
El Merengue Venezolano (también conocido como Merengue Rucaneao) es una
forma musical extendida por todo el Caribe. Las primeras apariciones de Merengue
en Venezuela fueron en la segunda mitad del siglo XIX.
El baile típico La Llora es una danza cultura
realizada en el Estado de Aragua (Venezuela), específicamente en el municipio
José Félix Ribas, el día 2 de noviembre de cada año (día de los Santos
Difuntos), fecha heredada del proceso de imposición del calendario de
festividades europeas.
Aire o tonada
de los llanos Colombo-Venezolanos, puede ser bailado simultáneamente por una o
varias parejas; es una danza de gran influencia hispánica, pues los zapateos
presentan características muy similares a los bailes Flamencos. Galerón
es el nombre que reciben algunos “corridos” que se usan en el canto para
acompañar las faenas de vaquería o manejo de reses vacunas;
La palabra Tuki asumió el papel inquisidor social en Caracas. Si bien
surgió para definir a una tribu urbana parida en los sectores populares,
principalmente de la capital. De a poco, su etimología se fue asociando a la
cosmogonía de los malandros (modo local con el que se denomina al delincuente),
sobre todo en su vestimenta, elocuencia, e incluso, en la música que consumen.
Las Turas es un baile ceremonial de tradición aborigen de las
etnias venezolanas Ayamanes y Jirajarasy, que se han conservado en el tiempo,
para agradecer la abundancia de la madre naturaleza. Realizado en los municipios
de Federación y Urdaneta del Estado de Lara.
La música posee cierta variedad
pues son varios los trozos melódicos que integran la totalidad del festejo.
Toda esta música lleva como uno acompañamiento el sonido rítmico de una maraca.
Los instrumentos musicales son de procedencia indígena. El grupo musical está
conformado por seis personas: dos cacheros mayores, dos cacheros menores y dos
tureros. los cachos son realizados con cráneos de venado, a los cuales se les
taponan los orificios nasales y de los ojos con cera virgen, dejando sólo
abierto el orificio occipital por el cual se reproduce el sonido característico
de esta danza. También se utilizan dos flautas, una más larga que la otra,
denominadas tura macho y tura hembra, elaboradas con caña o madera, con una
especie de M invertida en uno de sus extremos. Este es el conjunto básico de
instrumentación, pero no en cuanto al número de instrumentos, pues estos se
duplican o triplican según el número de conjuntos que intervengan para bailar
en un determinado lugar. En cuanto a las maracas, cada ejecutante de chacho
lleva en la mano derecha una y la ejecuta junto al toque que va realizando,
algunos ejecutantes de turas y dos capataces también agitan la maraca en
ciertos momentos del baile. A todo esto, se añade los gritos muy fuertes,
largos y agudos, que emiten de vez en cuando los bailadores. La danza posee un
orden jerárquico compuesto por un capataz, símbolo de autoridad que utiliza un
látigo y hace cumplir estrictamente las partes de la ceremonia. La reina
utiliza una corona de pluma y vistosas hojas como única prenda, es la
anfitriona del baile y responsable de la abundancia de alimentos en la
celebración. El mayordomo cumple varias funciones, entre la que se destaca el
velar el emplazamiento de la cruz en el centro del patio. Los cazadores deben
llevar animales del monte para los preparativos de la ceremonia.
Los danzantes de las Turas se colocan en dos largas
cadenas. En el centro se sienta el cacique, bajo un dosel de ofrendas frutales.
El baile se inicia con los capataces, que con una maraca en la mano, salen
danzando de un extremo a otro de las largas filas inmóviles de participantes.
Inclinan la maraca y realizan diversos gestos como de invocación. Los capataces
terminan por bailar uno al lado del otro frente al cacique, quien permanece
sentado, entonces comienza el baile colectivo. Las largas filas de danzantes se
mueven al son de las flautas y trenzan deliciosos arabescos. Predominan figuras
a base de círculos, que giran en la misma dirección o en dirección contraria.
Los danzantes siempre conservan un riguroso ritmo que marcan con pisadas
fuertes sobre el suelo. La danza se realiza rodeando un altar que contiene una
cruz enmarcado por una estructura cubierta de palmas de hojas de caña y
plátanos, al pie de la cual se colocan velas encendidas. Tanto el marco como la
base del altar, llevan como ofrenda, mazorcas de maíz, verduras, tubérculos y
diversos frutos. Las mujeres se hincan ante el cacique, en un momento de la
danza, y le hacen entrega de productos florales y frutales. Al finalizar la
etapa bailable, se inicia la ceremonia votiva. Los danzantes con las matas de
maíz y las tinajas de chicha se dirigen hacia un árbol de copey, considerada
dicha especie como vegetales de los santos espíritus, del espíritu de las aguas
vivas, pues es un ”palo” que “atrae nieblas y lluvias”. Proceden a regar en
abundancia la base del árbol con chicha de unas cuantas tinajas. El objeto de
tan oferente tributo es rogar a los espíritus del agua que no escasee en los
inviernos y tener grandes cosechas. La música de las Turas revela poca
influencia foránea, quizás es la más pura expresión musical indígena que se
conserva en Venezuela. Ya en tiempos coloniales las autoridades hispanas
tuvieron que reglamentar esta celebración asignándole una sola fecha para su
ejecución, el día de la Virgen de las Mercedes, los días 23 y 24 de septiembre.
El
señor Manuel, capataz del patio de turas de Mapararí
Jóvenes
preparando la fiesta
Las
ofrendas de maíz en el baile de las turas
El
capataz en el patio de turas de Mapararí arma el altar
Bartolo
Garcés con otros veteranos inculca la tradición a los chicos
Las
reinas y capataces presiden el baile de las turas
Los
gestos reverenciales imitan movimientos de cacería
Veteranos
de la tradición de las Turas
Las
flautas mayor y menor aportan su musicalidad
Cacho
Pequeño. elaborado con el cráneo de un venado
La
coronada Marecelina Sequera, reina vitalicia de los tureros