Juego de los Diablitos de Boruca (Costa Rica)
Al sur de Costa Rica, 30 Km., al suroeste de Buenos Aires, camino a Palmar Norte, junto a la carretera Interamericana Sur, se encuentran localizadas los asentamientos del pueblo Boruca o Brunka. Actualmente, están divididos en dos territorios, teniendo como pueblos centrales a Brun̈cájc (Boruca) y Yimba Cájc (Rey Curré), rodeados de gran cantidad de pequeñas comunidades, habitadas tanto por indígenas como por no indígenas.
El Juego de los Diablitos representa en forma de drama un episodio histórico: la lucha a muerte entre el invasor español y la comunidad indígena, simboliza además el esfuerzo constante de las comunidades indígenas por defender sus tradiciones, costumbres, creencias e idiomas.
Su origen se remonta a la época colonial y desde allí se ha venido conservando de generación en generación en forma oral, con leves cambios en su organización pero conservando en esencia el significado original.
En Boruca, su origen se remonta a la época colonial (aunque una fuerte mayoría opina que puede ser mucho más antigua y que con la llegada de los europeos se hayan adherido nuevos elementos a la tradición) desde allí se ha venido conservando de generación en generación en forma oral, con leves cambios en su organización pero conservando en esencia el significado original. En Rey Curré, se celebra desde finales del siglo pasado, en el año 1979.
Dos personajes principales aparecen en escena, el Toro, que representa al español y los Diablos representantes de la comunidad indígena.
Los Diablos tienen su propia organización jerárquica. Los Diablos mayores son varios, uno de ellos como jefe y los otros son sus ayudantes. Hay también Diablos y diablas menores (hombres vestidos de mujer). Los Diablos mayores son los responsables directos de la buena marcha del juego, deben controlar la disciplina y son los encargados de ejecutar el castigo correspondiente al diablo que rompa las reglas.
Las máscaras, conocidas como Ca’vësh ë’ua, son talladas a mano en madera de pejibaye y representan animales, espíritus y elementos de la naturaleza. Cada participante crea su propia máscara, lo que resalta la conexión personal con la tradición.
Antes de ponerse la máscara, se cubren la cabeza y el cuello con un pañuelo o trapo extenso. Los Diablos mayores de Boruca usan por tradición una chaqueta como distintivo de jerarquía, y los mayores de Rey Curré usan un saco de gangoche normal. Ambos mayores, de ambos pueblos llevan la cara descubierta. La testa del toro es tallada en madera de cedro o de otro tipo y muchas veces pintada o sin pintar.
Además de los jugadores participan músicos como un pitero (flauta), un cajero (tambor), un guitarrista, un violinista y un acordeonista.
La fiesta de los Diablitos es la actividad cultural de mayor participación y entusiasmo entre los habitantes de Boruca y de otras comunidades indígenas Bribris, Cabécares y Térrabas.
Fechas antes de la celebración del juego, el Diablo Mayor hace una lista de todos los indígenas que desean participar. Tres días antes de la actividad, los admitidos como Diablos empiezan a llegar a la casa del Jefe de los Diablos con donaciones en especies y dinero para preparar los tamales, chicha y comida para los tres días de la fiesta. En Boruca, quienes se encargan de la logística es la Comisión de Diablos en conjunto con los jugadores.
El día antes de la celebración, en horas de la mañana “hacen el toro”, la máscara del toro, tallada en madera con cuernos naturales de res y una armazón de varillas de guayabo, cubierto con saco de gangoche. En ese mismo día, a las 20 hs. los Diablos Mayores y Menores se reúnen de nuevo en el rancho del jefe de los Diablos para hacer las advertencias y recordar la responsabilidad de cada Diablo, para no romper las reglas establecidas en lo que se refiere a la disciplina.
En esta misma reunión deciden quién será el cajero (tamborilero), el pitero (flautista), el violinista, el maraquero, el acordeonista, los arrieros, vendedores y carniceros.
El Juego de los Diablitos sigue una narrativa cuidadosamente estructurada, con una serie de etapas que reflejan el simbolismo, la tradición y la unión comunitaria del pueblo Boruca. Esta ceremonia tiene un ritmo diario muy organizado, comenzando a las 8 a.m. y finalizando alrededor de las 19. Cada día inicia con la explosión de fuegos artificiales, un acto simbólico que marca el inicio de la jornada y llena el ambiente de energía festiva.
• La Nacencia: A la media noche, previo al día de la celebración, nacen los Diablitos. El nacimiento se anuncia con bombetas y toman como punto de partida la colina Brugrá en Boruca o la colina alta en el centro de Rey Curré, desde allí los Diablos entonan sus cambutes (caracoles), cuernos y salomas –canto recitado muy expresivo bastante arraigado entre los borucas–. En ese momento se inicia el recorrido por el pueblo, pasando de casa en casa, donde son recibidos con chicha y comidas en cada casa que visitan cantan y “saloman”.
La coreografía de su baile es sencilla: se colocan de espalda entrelazando, en esa posición, los brazos. El movimiento es libre, siempre al ritmo de la música.
• Aparición del Toro: El día de la celebración, con el inicio de la mañana aparece el Toro, cuyo objetivo es el de matar a los Diablitos.
• La Lucha. Desde que aparece el Toro, y durante tres días, los Diablitos lucha contra el Toro, dirigidos por el Diablo Mayor. Las luchas se dan en varias contiendas al día (por lo general son tres). Cada una de estas contiendas es un viaje alrededor de la comunidad, finalmente, el Toro vence y mata a los Diablitos.
• La “Tumbazón”: Finalmente los Diablitos son vencidos por su adversario y sus cuerpos quedan tendidos por el suelo. El último en caer es el Diablo Mayor, a quien se le asocia con el cacique.
• La Huida: El Toro huye y se refugia en el monte.
• Vuelta a la Vida: Ante un llamado del Diablo Mayor y su cambute (caracol), los Diablos vuelven a la vida y se desata la búsqueda del Toro.
• Hallazgo del Toro: El Toro es finalmente hallado. Aparece furioso y ataviado de hojas y ramas.
• La “Quemazón” o Muerte del Toro: Los Diablitos y la comunidad se ensañan contra el Toro, los Diablitos pretenden sacrificar al “animal” en una hoguera. La muerte del Toro se repite una y otra vez.
• La “Repartición de carne” o Celebración del triunfo: El “cadáver” es paseado en llamas por los alrededores. Sus pedazos son vendidos o regalados simbólicamente a los asistentes. Su sangre es la chicha de la que todos beben. Los restos del toro son quemados en una fogata. Todo termina en una fiesta con amplia participación del pueblo y los visitantes, con el que celebran la victoria de los Diablitos y la derrota del Toro. Con este último paso del juego de los Diablitos se simboliza la victoria final del pueblo Brunca sobre los españoles.
En diciembre de 2017, este baile fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Costa Rica, reconociendo su valor como símbolo de resistencia cultural y legado ancestral. Además, es una fuente de identidad y cohesión comunitaria para los Boruca.
La fiesta finaliza, pero en realidad este es un fin transitorio, porque al año siguiente, vuelven a nacer los Diablitos y el Toro, repitiendo una vez más la lucha.
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