Literatura y Música - Franz Kafka en canciones

 


Franz Kafka nació el 3 de julio de 1883 en Praga, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en el seno de una familia judía relativa a la pequeña burguesía.

Desde muy joven, Kafka deseaba dedicarse a la escritura, sin embargo, tuvo que lidiar con el difícil temperamento de su padre, con el cual mantuvo una tensa relación durante su vida.

A pesar de que su vida personal fue tan tormentosa como refleja su obra, Kafka fue en realidad un hombre agradable y de trato fácil. Poseía un sentido del humor que fascinaba a sus amigos, casi todos intelectuales judíos con los que asistía a conferencias en Praga. En una de ellas conoció al escritor Max Brod, quien a la postre se convertiría en su mejor amigo y, a su muerte, en un “traidor”.

Franz Kafka fue el mayor de seis hermanos y de él se esperaba que en un futuro se hiciera cargo del negocio familiar. Pero los planes del joven eran bien distintos, lo que provocó un violento enfrentamiento con su padre, un hombre dominante y de carácter irascible. Sintiéndose incomprendido, Kafka ocultó sus sentimientos reales en una especie de caparazón para que nadie lo tildara de “bicho raro”. Tras abandonar el hogar familiar, plasmó sus emociones más íntimas en “La metamorfosis”, obra publicada en 1915.

Anteriormente había publicado “La condena” (1913), donde narra la historia de un padre ya viejo y aparentemente enfermo que logra recobrar de repente la vitalidad y su autoridad opresiva para maldecir a su hijo, que tan sólo deseaba vivir su propia vida. La particularidad de esta obra es que fue escrita de una tirada, desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana. Según cuenta Kafka en su diario personal, cuando la terminó temblaba y tenía las piernas entumecidas de estar tanto tiempo sentado; las pocas fuerzas que le quedaban las aprovechó para irse a la cama y dormir de un tirón.

Otra de las grandes obras de Kafka es “El proceso”, libro que se publicó póstumamente en 1925 gracias a su amigo Max Brod. De no haber sido así, esta obra se hubiera perdido para siempre por expreso deseo del autor. La novela empieza con el arresto de Joseph K. en su casa acusado por un desconocido de un crimen del que tampoco sabe nada. Desde ese momento, K. se adentra en una auténtica pesadilla. Ante unos jueces enigmáticos que aparentemente ignoran los detalles del caso, K. acaba repasando su vida en busca de algún hecho que sea merecedor de la denuncia y su posterior detención. La inaccesibilidad de las altas instancias de la justicia y del Estado atrapará al protagonista en un laberinto desmoralizante.

Kafka nació en el antiguo gueto de Praga y a pesar de que su padre trató de alejarse de la comunidad judía y de que su familia fuera declarada oficialmente checa, Franz se interesó por un tipo concreto de judaísmo: el jasídico, que daba una especial importancia a lo místico y a lo sobrenatural. Aun así, también estuvo abierto a otros movimientos como el sionismo, que defendía la creación de un Estado judío en Israel.

A mediados de agosto de 1917, empezó para Kafka su peor pesadilla cuando se despertó en mitad de la noche vomitando sangre. Su diagnóstico de tuberculosis, una enfermedad bastante extendida por aquel entonces y que era prácticamente incurable, lo llevó de balneario en balneario.

Al igual que Gregorio Samsa, el protagonista de “La Metamorfosis”, una de las obras más famosas del escritor checo Franz Kafka, este murió en el anonimato el 3 de junio de 1924 a causa de una tuberculosis.

Franz Kafka vivió atrapado entre una burocracia asfixiante y el peso de un padre autoritario, transformando su alienación en una obra que hoy define lo absurdo. Su vida en Praga fue el motor de una narrativa donde el individuo siempre pierde contra sistemas invisibles y culpas inexplicables. Esa tensión existencial no se quedó en el papel, sino que mutó en una influencia masiva para músicos de todos los géneros. Desde el Post-Punk paranoico hasta el Ambient más denso, los artistas encontraron en su prosa un lenguaje para el aislamiento moderno. Las canciones inspiradas en su obra no solo rinden tributo, sino que expanden ese universo donde el sonido se vuelve la única salida posible a un laberinto sin fin.

• “Colony” - Joy Division: Es la trasposición sonora más cruda de la pesadilla burocrática de Kafka porque Ian Curtis logra captar esa atmósfera de castigo sin explicación que domina el relato de la colonia penitenciaria donde un aparato inscribe la sentencia directamente en la piel del condenado. En la canción la instrumentación de Joy Division funciona como esa máquina de tortura con una batería mecánica y un bajo metálico que no dejan espacio para el aire mientras Curtis grita sobre la pérdida de la individualidad en un sistema que te devora. Curtis toma el concepto de la colonia para describir su propia parálisis emocional y la desconexión con el mundo exterior convirtiendo una referencia literaria en una catarsis industrial violenta y asfixiante que no tiene escapatoria. La repetición obsesiva de los riffs refleja ese ciclo infinito de la ley kafkiana donde no importa cuánto intentes entender tu crimen porque el veredicto ya fue ejecutado por el simple hecho de existir.

• “At Night” - The Cure: Es el punto máximo de claustrofobia en “Seventeen Seconds” donde Robert Smith traduce el cuento de Kafka titulado “At night” en una atmósfera de minimalismo absoluto que hiela la sangre. La estructura de la canción es una línea de bajo lineal y fría que imita la quietud de una ciudad vacía donde los miedos nocturnos dejan de ser imaginarios para volverse presencias físicas. Smith utiliza la economía de palabras para captar esa vigilia forzada donde el silencio se vuelve un ruido ensordecer y la oscuridad actúa como un juez que te obliga a enfrentarte a tus propios fantasmas sin distracciones. El vínculo con Kafka es directo en esa sensación de aislamiento total y en la paranoia de que algo invisible nos observa desde las sombras de una habitación que se siente cada vez más pequeña. Es una pieza de Post-Punk gélida que abandona cualquier adorno Pop para concentrarse en la angustia existencial de quien no puede dormir porque la noche misma es una trampa.

• “As Slow as Possible note change” - John Cage: El cambio de nota en la pieza de John Cage es un evento de una escala temporal que desafía la percepción humana y nos sitúa en una dimensión puramente kafkiana de espera infinita. En la iglesia de San Burchardi en Alemania esta ejecución está programada para durar seiscientos treinta y nueve años convirtiendo cada transición de sonido en un hito histórico que la mayoría de los presentes nunca volverá a presenciar. El vínculo con Kafka es absoluto en esa burocracia del tiempo donde el objetivo final es inalcanzable y el proceso mismo de la espera se vuelve el núcleo de la existencia de la obra. Al igual que los personajes de Kafka que aguardan ante la ley o esperan un mensaje que nunca llega el oyente se enfrenta a una estructura que lo trasciende y lo reduce a una insignificancia biológica frente a la eternidad del órgano.

• “Undoing a Luciferian Towers” - Godspeed You! Black Emperor: Construye un paisaje sonoro de colapso y resistencia frente a estructuras de poder monumentales, abstractas y deshumanizadas. La pieza evoca la caída lenta de sistemas que se presentan como inevitables, casi sagrados, pero que en su interior están vacíos o corrompidos. Esta visión dialoga con Franz Kafka en la representación de poderes inaccesibles y opacos que gobiernan la vida sin necesidad de justificarse. Como en “El castillo”, las “torres” funcionan como símbolos de una autoridad distante, omnipresente y nunca completamente visible. La ausencia de letra refuerza la idea kafkiana de impotencia: no hay lenguaje suficiente para explicar o enfrentar el sistema. La música transmite una tensión constante entre sometimiento y deseo de ruptura.

• “Trust Us” - Captain Beefheart & His Magic Band: Presenta una voz autoritaria y caótica que exige confianza mientras despliega un discurso fragmentado, absurdo y difícil de descifrar. La canción pone al oyente en una posición de sumisión frente a una lógica que se impone sin explicaciones claras, generando incomodidad y desorientación. Esta dinámica remite al universo de Franz Kafka, donde el poder se manifiesta a través de órdenes contradictorias y procedimientos incomprensibles. Como en “El proceso”, la autoridad habla, pero nunca aclara, y aun así exige obediencia. El lenguaje deformado y surreal refuerza la sensación de un sistema que funciona con reglas propias e inaccesibles. La ironía implícita en el mandato de “confiar” expone la arbitrariedad del control. Así, la canción encarna una experiencia kafkiana basada en el absurdo y la coerción disfrazada de normalidad.

• “Megalomania” - Black Sabbath: Es el descenso psicodélico de Black Sabbath hacia el delirio de persecución y la pérdida del control, un terreno que Kafka exploró mediante personajes atrapados en su propia psique torturada. La canción se divide en una primera parte de aislamiento depresivo que muta en una explosión de rabia esquizofrénica, reflejando esa metamorfosis interna donde el individuo se siente un dios y una basura al mismo tiempo. El vínculo con Kafka aparece en la paranoia absoluta del narrador, quien se ve a sí mismo encerrado en un laberinto mental donde las paredes de su propia conciencia son los guardias de una celda inexpugnable. Al igual que en sus relatos, la megalomanía aquí no es poder real, sino la máscara de una vulnerabilidad extrema frente a una realidad que te juzga y te condena al ostracismo. Ozzy Osbourne canta desde el rincón de una habitación que se estrecha, gritando contra un sistema invisible que lo ha vuelto un extraño para sí mismo y para la sociedad.

• “Seconds Too Late” - Cabaret Voltaire: Es una pieza de minimalismo industrial que captura la esencia del tiempo kafkiano, donde la salvación o la respuesta siempre llegan un instante después de que la condena ha sido ejecutada. La canción utiliza una caja de ritmos gélida y sintetizadores que parecen ruidos de oficina vacía para construir esa atmósfera de alienación urbana donde el individuo es solo un residuo en el engranaje de una gran ciudad. El vínculo con Kafka es esa sensación de parálisis y de llegar tarde a un juicio cuya sentencia ya ha sido dictada en una habitación a la que nunca tuviste acceso. Cabaret Voltaire convierte la deshumanización de la era industrial en una pesadilla sonora donde las voces procesadas parecen las órdenes confusas de un burócrata que no te ve a la cara. Es la banda sonora de la espera inútil en un pasillo interminable, donde la repetición del ritmo refleja la rutina circular de un sistema que te ha descartado antes de que pudieras defenderte.

• “Spaceape” - Burial: Es la encarnación sonora del “vigilante” kafkiano, donde la voz de The Spaceape relata una distopía de vigilancia y desintegración física sobre un ritmo de dubstep sepulcral y vacío. El vínculo con Kafka es esa paranoia del individuo observado por una autoridad invisible que ha penetrado incluso en su biología, convirtiendo el cuerpo en una colonia donde el virus y el sistema son indistinguibles. La producción de Burial, llena de estática y ecos de ciudad fantasmagórica, evoca los pasillos oscuros de un ministerio donde el aire pesa y el veredicto sobre tu existencia se murmura en las sombras. Es la alienación absoluta del sujeto que se reconoce como una anomalía en un entorno tecnológico que lo procesa, pero no lo comprende, reflejando el aislamiento de quien espera una señal de humanidad en un laberinto de máquinas y leyes frías.

• “Atmosphères” - Gygöry Ligeti: Construye un espacio sonoro sin centro ni dirección, donde el oyente queda suspendido dentro de una masa opresiva y sin referencias claras. La ausencia de melodía y pulso genera una sensación de pérdida total de orientación. Esto se vincula con Kafka en la experiencia de estar atrapado en un sistema incomprensible, sin reglas visibles ni puntos de apoyo. La obra encarna el vacío, la ansiedad y la disolución del sujeto típicamente kafkianos.

• “Descent into the Inferno” - Foetus: Es una demolición industrial donde Jim Thirlwell utiliza el ruido abrasivo para cartografiar el descenso hacia una condena institucional que Kafka describió como el destino inevitable del hombre frente al poder. La canción es una maquinaria de percusión violenta y ruidos desquiciados que simulan el engranaje de una oficina de tortura donde el individuo es procesado sin descanso hasta su destrucción total. El vínculo con Kafka es esa arquitectura del castigo donde el infierno no es un lugar místico, sino una estructura burocrática y física que te succiona hacia el fondo de un pozo de trámites y dolor absurdo. Thirlwell encarna al condenado que, lejos de resistir con nobleza, se desintegra gritando en un sistema que lo devora con la frialdad de una ley que nadie escribió, pero todos obedecen.

• “The Bus is Late” - Satellite High: Es la representación perfecta de la frustración kafkiana llevada a lo cotidiano, donde un trámite tan simple como esperar el transporte se vuelve una condena existencial. La repetición de la frase subraya esa parálisis del individuo frente a un sistema que no cumple sus promesas, dejándolo atrapado en un limbo de espera inútil. El vínculo con Kafka es esa burocracia del tiempo: el bus nunca llega, la ley no se abre y el ciudadano queda reducido a un sujeto pasivo cuya única función es aguardar una señal que quizás nunca aparezca. Es el absurdo de la modernidad donde la infraestructura falla y la persona se desintegra en la ansiedad de un retraso que parece eterno.

• “The Untouchable Castle” - Tangerine Dream: Es la traducción perfecta de la inaccesibilidad. Tangerine Dream usa esos sintetizadores fríos para construir una muralla de sonido que, aunque se repite, te mantiene siempre a la distancia. El vínculo con Kafka es ese bucle de frustración: la música avanza con una lógica mecánica que no tiene sentimientos, igual que la burocracia del Castillo que procesa al agrimensor K. sin darle nunca una respuesta. Es el sonido de estar atrapado en un trámite eterno, donde la repetición del ritmo te va desgastando hasta que la esperanza se convierte en una molestia.

• “Franz Kafka” - The Prefab Messiahs: Esta canción aborda de forma directa la sensación de alienación, confusión y desencaje del individuo frente a un mundo absurdo. La canción usa la figura de Kafka como símbolo de incomprensión y ansiedad existencial más que como referencia literal. El sujeto aparece desorientado, incapaz de adaptarse a normas que no entiende. Esa identificación explícita convierte a Kafka en emblema de una vida atrapada en sistemas opacos y sin sentido. Es Kafka visto a través del lente del hazlo tú mismo, donde el horror burocrático no se sufre en silencio, sino que se grita con guitarras desafinadas y un cinismo absoluto.

• “Brief An Den Vater” - Aidan Baker & Beta Cloud: Este álbum es una pesadilla ambiental basada en la famosa carta que Kafka le escribió a su padre para reprocharle que lo anuló como persona. A diferencia de los otros temas, acá no hay ritmo; es un muro de sonido (drone) que se siente como una presión física en el pecho. El vínculo es la asfixia emocional: Baker y Beta Cloud usan capas de ruido distorsionado para representar la figura del padre como un gigante que lo aplasta todo. La música no tiene principio ni fin, reflejando ese trauma infantil que Kafka nunca pudo cerrar. Es el sonido del miedo y la parálisis frente a una autoridad que no te deja hablar ni existir; una atmósfera densa que te encierra en el mismo cuarto oscuro donde Kafka volcó todo su resentimiento y culpa.

• “fkA (Franz Kafka's Amerika)” - DCPRG: Esta es una pieza de Jazz-Funk experimental japonés que captura el caos de la novela “América”. A diferencia de la claustrofobia típica de Kafka, acá el sonido es expansivo, frenético y lleno de polirritmias que reflejan el descontrol de una metrópolis que no para de crecer. DCPRG usa el desorden controlado de la banda para imitar el viaje de Karl Roßmann, un chico perdido en un país gigante que no entiende. La música suena a una maquinaria moderna y ruidosa que te empuja de un lado a otro sin que puedas hacer pie. Es Kafka, pero con esteroides, donde el absurdo no es un pasillo vacío, sino una calle repleta de gente donde nadie te mira y el progreso te pasa por arriba.

• “Private Practice (Spanish Message)” - Tibor Szemzo: Construye un clima de intimidad inquietante, donde una voz parece confesar o explicar algo bajo una lógica opaca y perturbadora. El mensaje suena personal, pero al mismo tiempo controlado, como si estuviera condicionado por una autoridad invisible. Esto remite a Kafka en la idea de comunicación fallida y de culpa expresada sin posibilidad de absolución. La cercanía de la voz no libera, sino que intensifica la sensación de encierro kafkiano.

• “A Letter To Elise” - The Cure: Presenta una carta cargada de culpa, distancia emocional y una comunicación que llega tarde o ya no puede reparar nada. El narrador escribe desde la imposibilidad de ser comprendido y desde una responsabilidad afectiva que lo aplasta. Al igual que Kafka en su correspondencia real, la letra describe la distancia insalvable entre dos personas que solo se conectan a través de lo escrito. Refleja esa tortura sentimental de querer explicarlo todo y terminar destruyendo la relación por el peso de las propias palabras. Es el sonido de la rendición: la música es dulce pero triste, capturando el momento exacto en que uno acepta que el amor se convirtió en un trámite doloroso que ya no tiene sentido seguir peleando.

 

 

Fuentes:

 

• Historia.nationalgeographic.com.es

• Faroutmagazine.co.uk

• Lithub.com

 


 


























 


 























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