Bon Odori (Japón)



Los japoneses tienen incontables festivales y vistosos festejos que provienen de tradiciones milenarias. Lejos, en su archipiélago, sólo suelen llegarnos imágenes de esa cultura que amalgama lo antiguo y lo moderno con total naturalidad. El Ben Odori es un matsuri (festival) que deriva de un rito religioso. La tradición del Ben Odori se remonta a 600 años atrás. Tiene su origen en un ritual budista, en el que se bailaba para honrar la memoria de los antepasados.
Bon es una palabra que deriva de O-Bon, día de respeto a los difuntos antepasados, un rito religioso en el que confluyen creencias budistas, sintoístas y confucionistas, cuyo origen es el período Heian (de 794 al 1185 d.C.). el rito se convirtió en Bon Odori durante el período Muromachi (del 1392 al 1568 d.C.) cuando se complementó con las canciones y el rítmico golpeteo de los taikos, los famosos tambores japoneses. Desde el cielo deben escucharse los taikos, que varían en ritmo e intensidad según qué estén evocando. Se acostumbra danzar durante la noche, ya que es con la oscuridad cuando las almas regresan. Se creía que podía verse a las figuras de los ancestros bailando juntos tomados de las manos, y en algunas zonas era común el uso de máscaras para poner más énfasis en el significado religioso de la celebración. Aunque en cada región se celebra de forma distinta, hay puntos en común, como su celebración durante cuatro jornadas desde el día 13 de julio o de agosto, en el que se ejecuta el ”Mucaebon”, una ceremonia de bienvenida a los espíritus, hasta el día 16 en que se realiza el “Kuribon”, o ceremonia de partida. En este período se visitan las tumbas en las que están consagrados los ancestros, y tiene lugar el tradicional baile Bon Odori en algunas regiones. En el budismo esta celebración se conoce como urabon’e, y en la religión sintoísta como Bon Matsuri. Se dice que el origen budista de esta celebración, está en las ofrendas de un discípulo de Shakyamuni (Buda) realizó para ayudar a su madre que estaba sufriendo en el infierno como preta (espíritu). A partir del período Edo (1603-1868) se convirtió en una fiesta tan importante para el pueblo nipón como la celebración de Año Nuevo.
El Bon Odori es un baile para dar la bienvenida a los espíritus, consolarlos y devolverlos al más allá. El baile se ejecuta alrededor de un templete sobre el que los tambores marcan el ritmo (wa-odori), o bien recorriendo las calles de la ciudad (nagashi-odori). La coreografía del Bon Odori es básicamente una repetición de los mismos movimientos, por lo que incluso las personas que lo ven por primera vez, puedan unirse al baile. Luego de la Segunda Guerra Mundial esta tradición se ha derivado en dos vertientes. La vertiente tradicional está ligada al folklore y tradición propias de cada región, canciones, redobles de tambores, música en vivo, bailes, bailes, etc. La vertiente actual es bailar en circuito alrededor de la persona que marca el ritmo de la canción. El día 13, durante el mukaebon, se colocan en el jardín y en la entrada del hogar, tallos de cáñamo a los que se les prende fuego para que los espíritus no se pierdan al regresar a su hogar, una práctica que se conoce como mukaebi. En la actualidad se utilizan faroles eléctricos ante la posibilidad que se produzcan incendios. Las ofrendas a los espíritus que llegan se realizan en un altar conocido como bon-dana o shōryō-dana. La forma tradicional de realizar esta ofrenda es colocando cañas de bambú alrededor del altar y tendiendo una cuerda entre ellas, en la que se cuelga alquequenje que simula el mukaebi, situando la placa del difunto (ihai) sobre el altar, junto a verduras y frutas de temporada, flores, y un pepino con cuatro patas de madera conocido como shōryōma, de la misma forma que una berenjena. Estos representan a un caballo y a una vaca, que el espíritu utiliza para desplazarse entre el más allá y este mundo. Esto indica que las familias desean que los difuntos vuelvan a este mundo montados a lomos de su veloz caballo de pepino, y que regresen plácidamente al más allá en una vaca de berenjena. En Argentina, la comunidad nikkei (emigrantes japoneses y sus descendientes), festeja el Bon Odori durante el verano austral. En Colonia Urquiza, partido de La Plata, en un predio se realizan los festejos todos los años el segundo sábado del mes de enero, con fuegos artificiales, ferias, juegos, espectáculos y bailes al aire libre.
























































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