Participación entrerriana en la Guerra de Malvinas

 


La participación de los soldados de la provincia de Entre Ríos en la Guerra de Malvinas constituye un capítulo fundamental dentro de la historia argentina contemporánea, no solo por la cantidad de combatientes aportados por la región, sino también por el valor simbólico, social y humano que dicha participación representa.

En el contexto del conflicto bélico de 1982 entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, cientos de jóvenes entrerrianos fueron enviados al frente como parte de las distintas fuerzas armadas, integrando unidades del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y otras fuerzas de seguridad. Su intervención no puede comprenderse únicamente desde el punto de vista militar, sino también desde una dimensión profundamente humana, marcada por el sacrificio, la inexperiencia y las difíciles condiciones en las que se desarrolló la guerra.

Se estima que aproximadamente 450 entrerrianos participaron directamente en el conflicto, formando parte del total de unos 23.000 combatientes argentinos desplegados en el teatro de operaciones. Esta cifra da cuenta de la magnitud de la contribución provincial, considerando la densidad poblacional de Entre Ríos en ese momento.

La mayoría de estos soldados eran conscriptos jóvenes, muchos de ellos con apenas 18 o 19 años, que cumplían el servicio militar obligatorio y que fueron enviados a combatir con escasa preparación para una guerra de esas características. Este rasgo generacional es clave para entender el impacto que la guerra tuvo tanto en los combatientes como en la sociedad entrerriana en su conjunto.

La distribución de los soldados entrerrianos dentro de las distintas fuerzas armadas refleja la diversidad de roles que desempeñaron durante el conflicto. Según registros históricos, de los 34 entrerrianos que murieron en la guerra, ocho pertenecían al Ejército, quince a la Armada, cinco a la Fuerza Aérea, uno a la Prefectura, dos a la Gendarmería y tres a la Marina Mercante. Estos datos permiten dimensionar no solo la participación, sino también el costo humano que la provincia debió afrontar. Cada una de estas cifras representa historias individuales, familias atravesadas por la pérdida y comunidades que aún hoy mantienen viva la memoria de sus caídos.

En el plano operativo, los soldados entrerrianos participaron en diversas acciones militares, tanto en tierra como en el mar y en el aire. Muchos integraron unidades desplegadas en posiciones estratégicas dentro de las islas, enfrentando condiciones climáticas extremas, escasez de alimentos y equipamiento insuficiente. Las temperaturas bajo cero, el viento constante y la humedad permanente constituyeron factores determinantes que afectaron el rendimiento físico y psicológico de los combatientes. A esto se sumaba la falta de entrenamiento específico para combate en clima frío, lo que agravaba aún más la situación.

Las experiencias vividas por los soldados entrerrianos durante la guerra estuvieron marcadas por una combinación de miedo, incertidumbre y sentido del deber.

Numerosos testimonios de excombatientes coinciden en señalar que, a pesar de las dificultades, existía un fuerte sentimiento de camaradería entre los soldados, que se apoyaban mutuamente para sobrellevar las adversidades.

Esta solidaridad fue un elemento clave para la supervivencia en un contexto extremadamente hostil. Al mismo tiempo, muchos relatos dan cuenta de situaciones de abandono logístico y decisiones erróneas por parte de los mandos, lo que generó tensiones internas y dejó secuelas duraderas en quienes participaron del conflicto.

Un aspecto particularmente relevante de la participación entrerriana en Malvinas es el papel desempeñado por el personal sanitario y de apoyo. Entre ellos se destaca la figura de Alicia Reynoso, integrante del equipo de enfermeras de la Fuerza Aérea, quien trabajó en el hospital reubicable instalado en el continente, atendiendo a heridos evacuados desde las islas. Su reconocimiento como veterana décadas después pone en evidencia la invisibilización que sufrieron muchos actores no combatientes, cuyo rol fue igualmente fundamental para el desarrollo del conflicto.

Las historias individuales permiten comprender con mayor profundidad la dimensión humana de la guerra. Un caso emblemático es el de los hermanos Dachary, quienes combatieron en distintos frentes. Uno de ellos murió en combate, mientras que el otro sobrevivió y debió enfrentarse a la traumática experiencia de enterrar a su propio hermano en territorio de guerra. Este tipo de relatos evidencia el impacto devastador del conflicto en las familias y en la memoria colectiva de la provincia.

Tras el final de la guerra, el regreso de los soldados entrerrianos al continente estuvo marcado por una mezcla de alivio, dolor y desorientación. Muchos de ellos no recibieron el reconocimiento inmediato que merecían, y debieron enfrentar dificultades para reinsertarse en la vida civil. Durante años, los excombatientes padecieron el silencio social y la falta de políticas públicas adecuadas para su contención. Esta situación generó consecuencias psicológicas profundas, incluyendo trastornos de estrés postraumático, depresión y dificultades en la integración laboral y social.

Con el paso del tiempo, la sociedad entrerriana comenzó a reconstruir la memoria de sus veteranos y caídos. Se crearon centros de excombatientes, se impulsaron investigaciones históricas y se realizaron homenajes en distintas localidades de la provincia. Obras como “Malvinas – Tributo entrerriano” han contribuido a documentar y preservar las historias de quienes participaron en el conflicto, consolidando un legado que trasciende lo estrictamente militar para convertirse en parte de la identidad provincial.

El proceso de identificación de los soldados caídos en el cementerio de Darwin también tuvo un impacto significativo en Entre Ríos. La confirmación de la identidad de algunos de los combatientes enterrados como “NN” permitió a sus familias cerrar un ciclo de incertidumbre que se había prolongado durante décadas. Este proceso, llevado adelante con la participación de organismos internacionales, representa un avance en términos de memoria, verdad y reparación.

Entre los regimientos que participaron del conflicto armado estuvieron:

• Regimiento de Infantería 5 (RI 5) - Paso de los Libres: Aunque técnicamente está en Corrientes, este regimiento es históricamente el “regimiento de los entrerrianos” del norte. La gran mayoría de sus soldados conscriptos eran de Chajarí, Federación, San Jaime y Feliciano. Combatieron en la Isla Gran Malvina (Puerto Howard), sufriendo un aislamiento extremo y bombardeos constantes.

• Regimiento de Infantería 12 (RI 12) - Mercedes: Al igual que el RI 5, su zona de convocatoria principal incluía a los departamentos de La Paz y Feliciano. Estos entrerrianos protagonizaron la sangrienta Batalla de Goose Green (Pradera del Ganso), una de las más feroces de toda la guerra.

• Regimiento de Caballería de Tanques 7 (RC Tan 7) - Chajarí: Esta unidad fue movilizada al sur. Si bien los tanques SK-105 no cruzaron a las islas por el terreno, muchos de sus oficiales, suboficiales y soldados fueron destacados como refuerzos y reserva en el continente y en posiciones de defensa costera.

• Regimiento de Caballería de Tanques 1 (RC Tan 1) - Villaguay: Al igual que el de Chajarí, aportó personal y logística para el despliegue en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS).

• Regimiento de Caballería de Tanques 6 (RC Tan 6) - Concordia: Sus efectivos participaron en la movilización masiva hacia la Patagonia para cubrir la frontera y servir de apoyo logístico.

• Batallón de Ingenieros de Combate 121 (hoy Batallón de Ingenieros Blindado 2) - Concepción del Uruguay: Personal de esta unidad realizó tareas de minado, fortificación y apoyo técnico, fundamentales para la defensa de las posiciones argentinas.

Fuerza Aérea Argentina

• II Brigada Aérea - Paraná: Fue la unidad aérea entrerriana por excelencia. De aquí despegaron los English Electric Canberra que realizaron los bombardeos nocturnos. Sus pilotos y mecánicos son héroes centrales de la historia de la aviación argentina.

Otras fuerzas con presencia entrerriana

• Prefectura Naval Argentina (Zona Bajo Uruguay y Paraná): Muchos efectivos de las delegaciones de Paraná, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú tripularon los guardacostas (como el GC-82 Islas Malvinas y el GC-83 Río Iguazú) que se enfrentaron a la flota inglesa y realizaron tareas de practicaje y patrullaje en las islas.

• Personal de la Armada: Si bien no hay un “regimiento” naval en Entre Ríos, la provincia proveyó una cantidad enorme de tripulantes para el BIM 5 (Batallón de Infantería de Marina 5) y para el Crucero ARA General Belgrano, donde Entre Ríos sufrió la mayor cantidad de sus bajas.

Para hablar de los entrerrianos destacados en Malvinas hay que sacarse el sombrero, porque la provincia puso el cuerpo en el aire, en la tierra y en el fondo del mar.

En el Aire: Los “Cazadores” de Paraná, la II Brigada Aérea de Paraná fue la cuna de misiones que los ingleses todavía no pueden creer.

• Capitán (PM) Roberto Pastrán: Piloto de los bombarderos Canberra. Su avión fue derribado el último día de la guerra, el 13 de junio, mientras atacaba posiciones terrestres británicas para frenar el avance final sobre Puerto Argentino. Es un símbolo del sacrificio máximo.

• Comodoro (R) “Pipi” Sánchez: Nacido en Paraná. Fue protagonista del ataque a la flota británica el 8 de junio en Bahía Agradable (el “día más negro de la flota”). Su pericia para esquivar misiles y artillería con un A-4B Skyhawk es materia de estudio en academias militares del mundo.

En el Mar: El Dolor y la Gloria, Entre Ríos tiene una conexión trágica y heroica con el Crucero ARA General Belgrano.

• Suboficial Primero (PM) Julio Monzón: De Nogoyá. Estaba en el Belgrano al momento del impacto de los torpedos del Conqueror. Su nombre encabeza hoy el centro de veteranos de su ciudad.

Los “Marinos” del BIM 5: Muchos conscriptos de la zona de Gualeguaychú y Concepción del Uruguay integraron el Batallón de Infantería de Marina 5, la unidad que más resistencia opuso en los montes Tumbledown y William. Pelearon como profesionales frente a los Guardias Escoceses y Galeses.

En la Tierra: El “Bravo” Regimiento 5, si bien el regimiento estaba en Paso de los Libres, la mayoría de sus soldados eran de Chajarí, Feliciano y Federación.

Héroes de Puerto Howard: Los soldados de la zona norte de Entre Ríos que estuvieron en la Isla Gran Malvina soportaron 74 días de aislamiento total, sin comida caliente y bajo bombardeo naval constante, sin abandonar nunca su posición hasta el cese al fuego.

En la Prefectura: Combate Naval en los Canales

• Cabo Primero (PM) Julio Benítez: De Basavilbaso. Formaba parte de la tripulación del Guardacostas GC-83 Río Iguazú. Durante un ataque de aviones Sea Harrier, Benítez defendió el barco con una ametralladora pesada hasta caer en su puesto. Gracias a su acción y la de sus compañeros, lograron derribar un avión enemigo.

• Alicia Reynoso: Fue enfermera de la Fuerza Aérea. No combatió en las islas, pero tuvo un rol clave atendiendo heridos evacuados. Durante años no fue reconocida como veterana, y su caso se volvió emblemático en la lucha por visibilizar al personal sanitario.

• Omar Taborda: Excombatiente entrerriano muy activo en la memoria de Malvinas. Se destacó más en la posguerra por su trabajo en centros de veteranos y difusión histórica.

• Jacinto Eliseo Batista: El Comando Anfibio de la Foto Histórica

Si hay una imagen que recorrió el mundo entero el 2 de abril de 1982, es la de un soldado argentino con la cara pintada de negro, un gorro de lana y un fusil al hombro, arreando a un grupo de Royal Marines británicos que caminaban con las manos en alto. Ese hombre es Jacinto Eliseo “Cacho” Batista.

En la actualidad, la figura del excombatiente entrerriano ocupa un lugar central en la construcción de la memoria colectiva sobre la guerra. Actos conmemorativos, programas educativos y testimonios públicos contribuyen a mantener viva la historia de Malvinas y a transmitirla a las nuevas generaciones. La experiencia de los soldados entrerrianos se ha convertido en un símbolo de sacrificio y compromiso, pero también en una oportunidad para reflexionar críticamente sobre el contexto en el que se desarrolló el conflicto.

Desde una perspectiva histórica más amplia, la participación de Entre Ríos en la Guerra de Malvinas puede entenderse como parte de un proceso en el que las provincias argentinas contribuyeron de manera significativa a un conflicto de alcance nacional. Sin embargo, también permite analizar las particularidades regionales, las trayectorias individuales y las formas en que cada comunidad vivió y recuerda la guerra. En este sentido, el caso entrerriano ofrece una mirada específica que enriquece la comprensión general del conflicto.

 

 

Fuentes:

 

• Entrerioshoy.com

• Informedigital.com.ar

• Unoentrerios.com.ar

 


 












































0 comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...