Literatura y Música - Ernesto Cardenal en canciones
Ernesto Cardenal nació el 20 de enero de 1925 en Granada, Nicaragua. Realizó el bachillerato en el Colegio Centroamérica de los Jesuitas en Granada. Se trasladó a México e ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, en esta época publicó sus primeros poemas. Completó sus estudios en la Universidad de Columbia (Nueva York) donde se doctoró.
En esta época se inició en otra de sus pasiones artísticas: la escultura.
En 1952 fundó una pequeña editorial de poesía, El hilo azul. En 1954 participó en un movimiento armado que intentó asaltar el Palacio Presidencial y que fue conocido en Nicaragua como La Rebelión de Abril.
1957 fue un año crucial en su vida en el que decide hacerse monje trapense e ingresar en el Monasterio de “Our Lady of Gethsemani”, en Kentucky, EEUU donde Thomas Merton se convirtió en su maestro, consejero espiritual y amigo.
Ingresó más tarde en el Monasterio Benedictino de Cuernavaca, México, donde permaneció dos años. Su labor poética se materializó en esta época, dando cuenta de sus experiencias místicas, en “Gethsemani Ky” y “Vida en el amor”. En 1961 continuó sus estudios de Teología en un seminario católico en la Ceja, Colombia. Desde allí publicó las obras “Salmos” y “Oración por Marilyn Monroe”.
En 1965 fue ordenado sacerdote en Managua y poco después fundó una comunidad en una isla del archipiélago de Solentiname en la región de Río San Juan. En esa comunidad fomentó el desarrollo de cooperativas y creó una escuela de pintura primitiva que ha sido muy apreciada en Nicaragua y en el extranjero y un movimiento poético y político entre los campesinos basado en una interpretación libre y revolucionaria del Evangelio.
Cardenal colaboró estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional luchando contra el régimen de Somoza. El 19 de julio de 1979, el día de la victoria de la Revolución Nicaragüense, fue nombrado ministro de Cultura del nuevo Gobierno del FSLN. Ocupó este cargo hasta 1987, año en el que se cerró el ministerio por razones económicas.
En 1989 fundó con el actor austriaco Dietmar Schönherr la Casa de los tres mundos, en Granada, Nicaragua, fundación cultural de la que es presidente honorario. Abandonó el FSLN en 1994, en protesta contra la dirección autoritaria de Daniel Ortega para apoyar el Movimiento Renovador Sandinista, junto con Gioconda Belli y Sergio Ramírez.
Había sido ingresado en el hospital managüense el 4 de febrero debido a fallos renales y cardíacos, donde recibió el alta. Falleció en Managua un mes después, el 1° de marzo de 2020, a los noventa y cinco años.
Ernesto Cardenal fue un poeta, sacerdote y revolucionario nicaragüense cuya vida marcó la Teología de la Liberación. Su estancia en el monasterio de Gethsemani y la fundación de la comunidad de Solentiname definieron su mística social.
Esa obra literaria, cargada de salmos modernizados y epigramas, se convirtió en una fuente inagotable para la música.
Artistas como Carlos Mejía Godoy transformaron sus poemas en himnos populares dentro de la Misa Campesina.
La épica de "Hora 0" y sus versos sobre el amor y la tiranía fueron musicalizados por referentes de la Nueva Canción.
Desde el folklore nicaragüense hasta versiones de Rock contemporáneo, su palabra trascendió el papel hacia el sonido.
Su legado lírico sigue vivo hoy en composiciones que mantienen la vigencia de su mensaje de justicia y espiritualidad.
• “Al perderte yo a ti” - Luis Pastor: La canción es la transposición musical del “Epigrama IV” de Ernesto Cardenal, escrito originalmente en la década de 1950. La letra respeta íntegramente el juego de paradojas del autor, donde la pérdida amorosa se mide a través de la capacidad de entrega. Pastor utiliza una estructura de balada acústica para resaltar la síntesis poética y el tono confesional que caracteriza la obra del nicaragüense. El músico logra capturar la amargura del remate final, donde el poeta sentencia que, aunque él pueda amar a otras, a ella nadie la amará igual. Esta pieza es el vínculo más famoso entre la canción de autor española y la poesía revolucionaria y sentimental de la Nicaragua del siglo XX.
• “Oración por Marilyn Monroe” - Carlos Mejía Godoy: Esta canción es la musicalización del famoso poema donde Cardenal intercede ante Dios por la actriz tras su trágico suicidio. La letra presenta a Marilyn como una víctima de la industria de Hollywood, comparando su vida con una película sin final feliz. El texto es una pieza central de su poesía exteriorista, usando elementos de la cultura pop para la reflexión espiritual. Carlos Mejía Godoy utiliza una instrumentación melancólica que refuerza la crítica al consumo masivo y la soledad de la protagonista. La obra denuncia cómo el sistema transformó a un ser humano en un producto, pidiendo perdón por la indiferencia del mundo. Esta versión logra convertir el poema en una oración colectiva que cuestiona los valores superficiales de la sociedad contemporánea.
• “Polvo de estrellas” - Jorge Drexler: Esta canción de Drexler está profundamente influenciada por la visión científica y mística del “Cántico Cósmico” de Ernesto Cardenal. La letra explora la idea de que los seres humanos estamos compuestos por los mismos átomos que se formaron en las explosiones estelares. El texto refleja la obsesión del poeta por la astronomía como una forma de entender la conexión entre la materia y el espíritu. Drexler utiliza una melodía suave y circular que evoca la inmensidad del espacio y la continuidad de la vida a través del tiempo. La obra transforma un concepto de la astrofísica en una declaración poética sobre la pertenencia universal y la finitud de la existencia. Es un homenaje sonoro a la premisa de Cardenal de que no somos extraños en el universo, sino parte de su misma sustancia.
• “Dos en uno” - Inés Fonseca: Esta canción de la artista cántabra Inés Fonseca musicaliza con sensibilidad los versos del poeta nicaragüense. La letra explora la unión mística y física de dos seres que, en el acto del amor, se vuelven una sola entidad. El texto refleja su capacidad para sacralizar lo cotidiano y lo erótico como una forma de comunión. Fonseca utiliza una instrumentación acústica y una voz suave que respeta la cadencia original del poema. La obra destaca por su sencillez, evitando ornamentos para dejar que la fuerza de la palabra de Cardenal sea la protagonista. Es una pieza que integra la tradición de la canción de autor con la profundidad de la poesía exteriorista latinoamericana.
• “Ernesto Cardenal, Poeta del Pueblo” - Luis Enrique Mejía Godoy: Esta es una de las canciones más emblemáticas que Luis Enrique Mejía Godoy dedicó a su amigo y guía espiritual. La letra exalta la figura del “poeta-cura” como un profeta que unió la fe con la lucha por la justicia social. El texto celebra su legado en Solentiname y su papel fundamental en la Revolución Sandinista. Mejía Godoy utiliza una instrumentación folklórica nicaragüense que evoca la tierra y el paisaje. La obra resalta la sencillez de Cardenal, su boina negra y su cotona, símbolos de su compromiso con los pobres. Es un homenaje musical que transforma la biografía del poeta en un himno de resistencia y esperanza latinoamericana.
• “Psalm 21” - Peter Janssens: En esta versión musical, Peter Janssens toma el texto bíblico reinterpretado por Ernesto Cardenal y lo convierte en una pieza de carácter litúrgico-contemporáneo. La obra enfatiza la dimensión colectiva de la alabanza y la justicia, con un tono solemne y meditativo. Musicalmente combina recursos corales y una armonía sencilla para resaltar la palabra. El clima sonoro es introspectivo, buscando más la reflexión espiritual que el dramatismo. La interpretación suele centrarse en la claridad del texto y su mensaje social implícito. En conjunto, funciona como una oración musicalizada que une tradición bíblica y sensibilidad moderna. Su sentido principal es celebrar la confianza en lo divino desde una perspectiva comunitaria.
• “Las campesinas de Cua” - Carlos Mejia Godoy: La canción “Las campesinas del Cuá” de está basada en un poema de Ernesto Cardenal y narra la historia real de mujeres campesinas vinculadas a la lucha guerrillera en el norte de Nicaragua. Resume el sufrimiento, la represión y la resistencia de estas mujeres, mostrando su valentía frente a la violencia estatal y su papel dentro del proceso revolucionario. La letra adopta un tono testimonial y colectivo, como crónica cantada de la memoria popular. Musicalmente mantiene el estilo de canción popular comprometida característico de Carlos Mejía Godoy, donde la memoria histórica y la voz del pueblo ocupan el centro del relato. La obra forma parte de la tradición de canción social nicaragüense de los años 70, donde la poesía de Cardenal fue musicalizada para difundir su mensaje político y humano a un público amplio.
• “Leidenschaft Unendlich” - Peter Janssens: Es una composición que se inscribe en su repertorio de cantatas y música espiritual contemporánea. La obra desarrolla la idea de una pasión entendida como experiencia profunda de entrega y compromiso, con resonancias tanto religiosas –vinculadas a la tradición cristiana– como sociales, en línea con la estética comprometida del compositor. El lenguaje musical suele apoyarse en la fuerza del coro y en melodías claras, pensadas para la participación colectiva, rasgo característico del movimiento de renovación litúrgica alemana de la posguerra. A nivel expresivo, la pieza combina momentos de recogimiento con pasajes más intensos, buscando transmitir una sensación de continuidad entre sufrimiento, solidaridad y esperanza. En conjunto, funciona como una obra de reflexión espiritual abierta, donde la dimensión humana y comunitaria ocupa un lugar central dentro del discurso musical.
• “Epigrama N° 1” - Karla Domínguez: Esta pieza de Karla Domínguez es una composición de música de cámara contemporánea de alto nivel. La letra se basa en los “Epigramas” de Ernesto Cardenal, respetando la estructura poética de su juventud. La música utiliza un lenguaje de vanguardia académica, alejándose por completo de cualquier raíz folklórica o popular. Es una propuesta que busca elevar la lírica del nicaragüense al plano de la música de concierto actual. La interpretación de Domínguez se apoya en una instrumentación refinada que subraya el carácter intelectual del texto. La producción evita los ornamentos innecesarios para que la palabra del poeta sea el centro de la disonancia. Esta versión rompe con la tradición de la “canción protesta” para situar a Cardenal en el ámbito de la música culta. La pieza cierra con una tensión armónica que refleja la opresión política denunciada en los epigramas originales.
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