Hip-Hop Galsen (Senegal)


 

El Hip-Hop Galsen representa la columna vertebral de la expresión política y social de la juventud en Senegal desde finales de la década de los 80 hasta la actualidad más inmediata y su importancia radica en haber transformado un género extranjero en una herramienta de liberación nacional absoluta.

Para entender su magnitud histórica, debemos situarnos en un contexto de profunda crisis económica y desilusión política, donde los jóvenes de Dakar encontraron en los casetes que llegaban de EEUU una forma de escape, pero sobre todo una herramienta de combate verbal contra la opresión de los regímenes de turno.

Galsen es un término que surge del verlan (argot informal del francés que consiste en invertir el orden de las sílabas de una palabra para crear una nueva) para invertir las sílabas de Senegal y reapropiarse de la identidad nacional desde las calles convirtiendo el nombre del país en un código de resistencia urbana que solo los iniciados podían comprender plenamente en sus inicios antes de que se volviera un fenómeno de masas.

La historia del movimiento comienza formalmente con la aparición de colectivos pioneros como Positive Black Soul y Daara J, quienes entendieron que el Rap no debía ser una copia servil del sonido de Nueva York o Los Ángeles sino una fusión orgánica con las tradiciones locales de los griots y los ritmos del Mbalax que dominan el paisaje sonoro del país.

Estos artistas pioneros introdujeron instrumentos tradicionales como la kora, el sabar y el xalam en las pistas de Hip-Hop demostrando que la modernidad tecnológica del sampling podía convivir perfectamente con la sabiduría milenaria de los narradores orales africanos que han guardado la historia del continente por siglos.

Una de las características técnicas más importantes del Hip-Hop Galsen es su bilingüismo o trilingüismo fluido, donde el wolof actúa como la lengua de conexión directa con el pueblo, mientras que el francés y el inglés se utilizan para proyectar el mensaje hacia la comunidad internacional y la vasta diáspora africana en Europa y América.

El uso del wolof fue una revolución en sí misma porque permitió que las clases populares que no dominaban el francés colonial pudieran participar activamente en el debate político a través de las rimas que escuchaban en los mercados en los autobuses públicos y en las esquinas de los barrios periféricos.

Los raperos senegaleses se convirtieron rápidamente en los nuevos mediadores sociales, ocupando el vacío dejado por los políticos tradicionales y los líderes religiosos en la representación de las angustias de la periferia urbana de ciudades como Dakar Thies y Saint Louis.

El contenido de las letras en el Hip-Hop Galsen es de una profundidad sociológica impresionante, abordando desde la corrupción estructural en las altas esferas del gobierno, hasta los peligros mortales de la inmigración clandestina por el océano atlántico hacia las costas europeas en busca de un futuro inexistente.

Este compromiso inquebrantable con la realidad llevó a la creación de movimientos ciudadanos masivos como “Y en a marre” que en el año 2011 logró movilizar a cientos de miles de jóvenes para impedir una reforma constitucional que buscaba perpetuar al presidente Abdoulaye Wade en el poder de manera indefinida.

Es imposible subestimar el poder del micrófono en Senegal, ya que un solo tema de Rap bien posicionado puede desatar una huelga nacional o forzar la dimisión de un ministro si la letra toca la fibra sensible de la injusticia social que vive la población en su día a día.

La estructura rítmica del Galsen es única porque hereda la complejidad de la percusión africana lo que obliga a los raperos a tener un flujo o flow mucho más sincopado y variado que el de sus contrapartes occidentales que suelen ceñirse a métricas más cuadradas y predecibles.

Los estudios de grabación en Senegal suelen ser espacios de autogestión total, donde la precariedad económica se suple con una creatividad desbordante y un sentido de comunidad donde los artistas se ayudan entre sí para producir discos sin depender de las grandes discográficas internacionales.

El Hip-Hop Galsen es también una cultura de cuatro elementos, donde el graffiti ha transformado las paredes grises de las ciudades en murales de denuncia visual y el breakdance ha rescatado a miles de niños de la calle ofreciéndoles una disciplina artística y física que les devuelve la dignidad. La espiritualidad también juega un papel fundamental en este género ya que la mayoría de los artistas pertenecen a cofradías sufíes como los Mourides y utilizan sus rimas para difundir valores de paz, trabajo duro y respeto mutuo lo que ha evitado que el Rap caiga en la glorificación de la violencia criminal o el materialismo vacío.

El Hip-Hop Galsen es el espejo de una nación que se niega a ser silenciada y que ha encontrado en la cultura urbana su forma más pura de soberanía mental y espiritual en el siglo XXI desafiando los estereotipos sobre el continente.

La evolución del sonido ha pasado por diversas etapas, desde el Boom Bap clásico de los 90, hasta las influencias más modernas del Trap y el Afrobeats, pero siempre manteniendo ese ADN senegalés que se reconoce por el sonido del tambor sabar oculto entre los bajos electrónicos pesados.

La educación a través del Hip-Hop es otra de las vertientes que definen al Galsen, con raperos que organizan bibliotecas comunitarias y talleres de alfabetización en los barrios más empobrecidos como Pikine y Guédiawaye, demostrando que el arte tiene una función pedagógica vital para el desarrollo.

La industria del Hip-Hop en Senegal ha crecido tanto que hoy en día Dakar es considerada la capital indiscutible del Rap en toda África, compitiendo directamente con potencias como Sudáfrica o Nigeria, pero con un enfoque mucho más centrado en el mensaje social que en la estética comercial de lujo.

La presencia de las mujeres en el Galsen ha sido una batalla constante contra el patriarcado tradicional, pero hoy en día se cuenta con figuras poderosas como DJ Gee Bayss o Sister Fa, que denuncian la violencia de género y reclaman su derecho a liderar el movimiento con la misma fuerza que sus compañeros varones.

El Hip-Hop Galsen es un patrimonio nacional que el estado senegalés ha tenido que reconocer a regañadientes debido a su inmensa popularidad y a su capacidad de influir en la opinión pública de manera inmediata y sin filtros gubernamentales.

Los festivales de Hip-Hop en Senegal atraen a delegaciones de todo el mundo que viajan para aprender cómo un género importado se convirtió en la esencia misma de una cultura ancestral que se niega a desaparecer bajo la presión de la globalización cultural.

Cada rima disparada en un club de barrio es una lección de resistencia que conecta a la juventud con sus antepasados que también lucharon contra el colonialismo usando la palabra como única arma disponible frente a los fusiles.

El Hip-Hop Galsen seguirá siendo la voz de los que no tienen voz mientras existan desigualdades y mientras el wolof siga siendo el idioma en el que el pueblo sueña con un mañana mejor y más justo para las futuras generaciones de africanos.

Senegal no sería el mismo país sin la existencia del Hip-Hop Galsen porque el Rap le devolvió el orgullo a una generación que se sentía perdida en los márgenes de la historia mundial y le dio un propósito de lucha colectiva.

La cultura Galsen es la prueba irrefutable de que cuando se le da un micrófono a un joven con hambre de justician, el mundo entero tiene que detenerse a escuchar porque la verdad suena con la fuerza de mil tambores golpeando al unísono. La lírica del Rap senegalés es un documento histórico en sí mismo que registra las transformaciones de la sociedad desde la caída del muro de Berlín hasta la era de la hiperconectividad digital actual.

Los raperos han sabido utilizar las nuevas tecnologías para globalizar su lucha permitiendo que el mensaje de Galsen resuene en las periferias de París, Nueva York y Madrid, donde reside la diáspora. Esta música es un cordón umbilical que mantiene unidos a los senegaleses del mundo con su tierra recordándoles que su cultura es potente digna y profundamente revolucionaria en todos los sentidos posibles.

Al final del día el Hip-Hop Galsen es el grito de libertad que sigue resonando en cada rincón del país recordándonos que la cultura es el arma más poderosa para transformar la realidad política de un pueblo.

 

 

Fuentes:

 

• Trtafrika.com

• Au-senegal.com

• Fr.wikipedia.org

 


 
















































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