Marimba Esmeraldeña (Ecuador)

 



La Marimba Esmeraldeña representa el corazón palpitante de la identidad afroecuatoriana y es un testimonio vivo de resistencia cultural que se remonta a los tiempos de la colonia en la provincia de Esmeraldas, donde la libertad se forjó en la selva.

Su origen se encuentra profundamente ligado a la llegada de africanos que sobrevivieron a naufragios y establecieron comunidades libres conocidas como palenques, donde preservaron sus tradiciones ancestrales frente a la presión externa de los colonizadores.

Este instrumento no es simplemente un objeto musical decorativo, sino un símbolo de soberanía que fue perseguido en el pasado por las autoridades coloniales y la iglesia católica al considerarlo una práctica pagana que incitaba al desorden.

La marimba de chonta es conocida técnicamente por los portadores de la tradición como el piano de la selva y se construye de manera artesanal utilizando materiales que el entorno natural de la costa norte ofrece de forma generosa. Las láminas que producen el sonido se extraen de la madera de la palma de chonta la cual debe ser cortada en fases lunares específicas para garantizar que la savia no pudra la madera y que la calidad de su resonancia sea óptima.

Debajo de estas láminas se colocan resonadores hechos de caña guadúa, que se cortan en diferentes longitudes para amplificar el sonido de cada nota de manera natural creando una escala musical única. La escala de la Marimba Esmeraldeña es de carácter pentatónico y no siempre coincide con las notas afinadas de la escala europea, lo que le otorga ese sonido místico y ancestral que la caracteriza.

Para golpear las láminas se utilizan mazos de madera con puntas recubiertas de caucho natural, lo que permite obtener ese timbre profundo que resuena en las riberas de los ríos y en los barrios de la ciudad.

La música de marimba no se entiende de forma aislada ya que es parte de un conjunto integral que incluye otros instrumentos fundamentales como el bombo, el cununo y el guasá, que aportan la base rítmica. El bombo es un tambor grande de doble parche hecho con madera de balsa y cuero de venado o zahíno, que marca el pulso primario de la danza simulando el latido del corazón de la tierra. Los cununos son tambores alargados que aportan ritmos más complejos y agudos que dialogan directamente con el marimbero en una suerte de improvisación constante que nunca se repite igual. Por otro lado, el guasá es un sonajero cilíndrico lleno de semillas de achira que las cantoras agitan rítmicamente mientras lanzan sus versos al aire en un intercambio constante de energía vibrante.

En el aspecto social, la marimba es el centro absoluto de las festividades comunitarias conocidas tradicionalmente como currulaos o bailes de marimba, donde la comunidad entera se reúne para celebrar.

Las mujeres visten faldas largas y coloridas llamadas polleras que agitan con una elegancia técnica impresionante mientras que los hombres suelen vestir de blanco y usan sombreros de paja toquilla. El baile es un ritual de galanteo y destreza donde el hombre intenta conquistar a la mujer mediante movimientos de zapateo mientras ella lo esquiva con movimientos circulares de su falda.

Las letras de las canciones suelen ser relatos de la vida cotidiana, leyendas de la selva o cantos espirituales que se han transmitido de generación en generación mediante la oralidad. Las cantoras o cantaoras desempeñan un papel fundamental en este tejido cultural ya que son ellas quienes lideran el canto con sus voces potentes y su increíble capacidad de improvisación lírica.

La estructura musical suele basarse en un sistema de llamada y respuesta donde una solista propone un verso y el coro de mujeres responde con armonías que crean una atmósfera envolvente.

Es fundamental mencionar que la UNESCO reconoció a la Marimba Esmeraldeña y sus cantos tradicionales como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2015 tras un largo proceso. Este reconocimiento internacional ha servido para fortalecer los procesos de enseñanza en las escuelas locales y para asegurar que los jóvenes de Esmeraldas sigan valorando su herencia africana.

En la actualidad existen numerosas agrupaciones profesionales y festivales internacionales dedicados exclusivamente a este arte, asegurando que el sonido de la chonta sea valorado mundialmente.

La Marimba Esmeraldeña es, en definitiva, una conversación constante entre el pasado y el presente, que celebra la supervivencia de un pueblo que nunca dejó de bailar a pesar de las sombras. Su sonido evoca la humedad de la selva el fluir de los ríos y la fuerza del océano Pacífico conectando a los habitantes actuales con sus ancestros africanos de manera directa.

El aprendizaje de este instrumento sigue siendo un proceso místico y empírico, donde los maestros enseñan a los niños no solo la técnica del golpe sino el respeto por el espíritu de la madera. No se requiere de partituras escritas ni de estudios académicos formales, pues la marimba se siente en el oído y se procesa directamente en el alma permitiendo una libertad creativa inmensa.

La Marimba Esmeraldeña es el alma de un pueblo que ha sabido transformar su marginación histórica en una explosión de arte y comunidad que hoy maravilla a antropólogos y músicos. Al escucharla se percibe la fuerza indomable de la naturaleza y la sabiduría de una cultura que ha encontrado en la percusión su forma más elevada de resistencia cultural y política. Es la voz de los cimarrones que llegaron para construir un nuevo territorio de libertad sin perder nunca sus raíces rítmicas ni su esencia espiritual más profunda y sagrada.

La marimba seguirá siendo el eje sobre el cual gira la vida social en la provincia verde marcando el paso de las celebraciones de santos y las fiestas cívicas con su tono vibrante. Esta tradición es el regalo más grande que el pueblo afroecuatoriano ha dado al patrimonio de la nación y su preservación es una tarea que involucra a todo el país como unidad diversa.

La construcción de la marimba requiere años de práctica para entender cómo cada trozo de madera responde al clima y a la humedad del ambiente costero, lo que la hace un objeto vivo. Cada marimba tiene una personalidad propia y un sonido que la diferencia de las demás dependiendo de la mano del artesano que la talló con paciencia y conocimiento antiguo.

El marimbero no solo toca notas, sino que cuenta la historia de sus antepasados a través de cada golpe seco sobre las tablas de chonta que vibran con fuerza telúrica. La danza que acompaña a la marimba es una de las expresiones corporales más ricas de Latinoamérica, por su coordinación y su carga simbólica de libertad y respeto mutuo entre parejas.

Los festivales de marimba en Esmeraldas atraen a miles de personas que buscan conectar con esa energía primitiva y sofisticada al mismo tiempo que solo este instrumento puede generar. La marimba es también una herramienta pedagógica que enseña a las nuevas generaciones sobre la importancia de la ecología y el cuidado de los bosques donde crece la chonta y la guadúa. Sin los bosques no hay marimba y sin marimba se pierde una parte vital de la historia del Ecuador por lo que su defensa es también una defensa del medio ambiente.

La versatilidad de este instrumento ha permitido que incluso se fusione con géneros modernos como el Jazz o el Rock, pero siempre manteniendo su base rítmica afroesmeraldeña que es innegociable.

Los poetas esmeraleños han dedicado miles de versos a la marimba comparando su sonido con el trueno de la tormenta o el suave goteo de la lluvia sobre las hojas de palma. Es un instrumento que acompaña tanto en la alegría de las bodas como en la solemnidad de ciertos rituales fúnebres donde se despide a los miembros de la comunidad con música.

La Marimba Esmeraldeña ha sobrevivido a siglos de cambios tecnológicos y sigue siendo hoy más relevante que nunca en la construcción de una sociedad pluricultural y multiétnica. El orgullo de ser marimbero se lleva en la sangre y se manifiesta en la sonrisa de quien sabe que posee un tesoro cultural que no tiene precio ni fronteras geográficas.

La música de Esmeraldas es un puente que une al Ecuador con el resto de la diáspora africana en las américas, creando un lenguaje común de tambores y maderas resonantes. Al final del día la Marimba Esmeraldeña es el grito de libertad que sigue resonando en cada rincón de la provincia recordando que la cultura es el arma más poderosa de un pueblo.

 

 

Fuentes:

 

• Elcomercio.com

• Patrimoniocultural.gob.ec

• Ich.unesco.org

 


 





































 






















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