Literatura y Música - Clarice Lispector en canciones
Clarice Lispector nació en Ucrania en 1920 y murió en Brasil cuando contaba 57 años. La escritora de origen judío fue un genio indiscutible de la literatura desde que a los 21 años publicara “Cerca del corazón salvaje”, obra que había escrito a los 19, y por la que recibió el premio Graça Aranha para a la mejor novela publicada en 1943.
Su obra literaria es profunda, compleja y a la vez grácil, un extraño equilibrio que también parecía tener su enigmática personalidad.
La biografía ha puesto a la luz detalles de sus orígenes que muy poco sabían, aunque era notorio que había nacido en Rusia y su familia emigró a Brasil cuando ella tenía cinco años, el origen de esa emigración era menos conocida: tras la Revolución Bolchevique, Chechenik fue invadida y la casa familiar de los Lispector arrasada.
Su abuelo fue asesinado y su madre, que ya tenía dos hijas, fue violada por soldados rusos que le contagiaron la sífilis. Su familia huyó de Ucrania, Clarice fue concebida, -siguiendo en parte las creencias populares y ante la desesperación por la imposibilidad de recibir tratamiento médico-, para curar la enfermedad venérea de su madre. Fue bautizada como Chaya, pero cuando llegaron a Brasil, con un año, pasó a ser Clarice. Cuando murió su madre ella tenía diez años, y descubrió entonces el poder de la imaginación y la escritura.
Su belleza arrebatadora y única ayudaron a crear esa mistificación personal que iba paralela a su escritura, en cambio su vida pasó por los cauces de la más absoluta normalidad social. Se licenció en Derecho, trabajó como periodista, publicó su primera novela, se casó con un joven abogado que terminó de diplomático y quedó apresada en la perfecta vida de casada hasta que en 1959 decidió separarse y regresó, con sus dos hijos, a Brasil.
Lectores y críticos de distintas nacionalidades destacan de su obra literaria su enorme profundidad, complejidad y, al mismo tiempo, ese elemento misterioso que también acompañó la personalidad de la propia escritora.
Esta arista enigmática comenzó incluso desde el día en que llegó al mundo, ya que a lo largo de su vida hubo varios documentos con distintas fechas de nacimiento. También sus descripciones físicas en pasaportes y documentos de viaje, como sostiene una de sus biógrafas, Nádia Battella Gotlib, no siempre coinciden.
Abordó distintos géneros (novelas, cuentos, crónicas, etc.), pero sus cambios, no están allí en los géneros, sino en el tiempo, cómo se fue ajustando de los años 40 hasta los años 70 para permanecer siempre en la vanguardia.
Entender a Clarice Lispector no es una tarea de la inteligencia, sino del sentimiento, porque su escritura no busca narrar hechos sino capturar el instante vivo de la existencia. Ella misma se definía como una mujer compuesta por urgencias donde las alegrías eran intensas y las tristezas absolutas, habitando siempre en los extremos de lo que el lenguaje permite expresar. Esa intensidad emocional y su mirada casi mística sobre lo cotidiano han provocado que su prosa no solo se lea, sino que se transforme en melodía. Las canciones que siguen a continuación son el resultado de músicos que intentaron atrapar ese “clarón” de lucidez o ese dolor de Macabéa para convertir la literatura de Clarice en una experiencia puramente sonora.
• “Que o Deus venha” - Cássia Eller: La canción transforma la prosa poética de Clarice en un ruego desesperado y visceral que combina elementos del Rock con la fuerza interpretativa característica de Cássia Eller. La letra aborda la búsqueda de una divinidad o una fuerza superior en medio de la finitud humana reflejando la angustia existencial y el misticismo propios de la escritora. Musicalmente la obra crece en intensidad emocional logrando que las palabras de Lispector dejen de ser un texto silencioso para convertirse en un grito cargado de urgencia. Es una de las adaptaciones más logradas de la autora brasileña porque respeta la naturaleza fragmentaria de sus pensamientos y les otorga una dimensión sonora arrolladora.
• “A hora da estrela” - Pato Fu: La letra captura la esencia de Macabéa, la protagonista del libro, describiendo su invisibilidad social y su precaria existencia en un entorno urbano que la ignora por completo. Musicalmente utiliza un estilo Pop Alternativo con matices melancólicos que contrastan con la crudeza del destino trágico que narra la historia original. La canción logra sintetizar el estilo fragmentario de Clarice al evocar la sensación de que la vida es una estrella que solo brilla un instante antes de apagarse definitivamente. Es una adaptación que traduce la complejidad literaria en una melodía accesible sin perder la profundidad filosófica sobre la soledad y la identidad que plantea la autora.
• “Joana” - Cláudio Frêp: Toma su nombre del personaje central de “Perto do Coração Selvagem”, de Clarice Lispector. La canción evoca una voz interior intensa, introspectiva y contradictoria, rasgos propios de Joana en la novela. El tono musical es contenido y reflexivo, acompañando la idea de búsqueda íntima. Musicalmente, la canción mezcla elementos acústicos con un pulso introspectivo que acompaña la idea de búsqueda interior. El uso del nombre “Joana” y de imágenes de alma y recorrido personal sugiere un diálogo con la figura literaria creada por Lispector.
• “Clarice” - Caetano Veloso: La letra es un poema minimalista que repite el nombre de la escritora como un mantra evocando la naturaleza fragmentaria y profunda de su escritura. Musicalmente se apoya en una atmósfera de tensión y misterio con arreglos que parecen buscar lo inefable tal como lo hacía Clarice en sus textos. Caetano utiliza su voz en un registro casi susurrado para enfatizar la introspección y el clima existencialista que rodea a la figura de la autora brasileña. La canción funciona más como una instalación sonora que como una melodía comercial capturando la esencia del silencio y la angustia presentes en la obra de Lispector.
• “O Sol de Clarice Lispector” - Déa Trancoso (feat. Júlio César Marques): Es una canción que evoca una experiencia interior luminosa y contemplativa. La letra trabaja imágenes de revelación íntima, silencio y percepción sensible del mundo. El clima musical es delicado y reflexivo, cercano a la canción poética brasileña. El “sol” funciona como metáfora de conciencia, epifanía y despertar interior, centrales en su obra. La canción dialoga con la escritura clariceana más por su espíritu introspectivo que por una narración literal. La obra funciona como un puente entre la música de raíz brasileña y la vanguardia literaria, tratando la palabra de Clarice no como un texto estático sino como una entidad solar que quema y transforma.
• “Para eu parar de me doer” - Milton Nascimento: Esta joya de Milton Nascimento es una de las conexiones más emocionantes entre la música y la literatura porque la letra es literalmente un poema que Clarice Lispector le envió por carta al músico después de quedar impactada al verlo cantar. La canción es la respuesta de Milton a ese gesto y la relación con la autora es absoluta ya que él puso su voz y su melodía para darle vida a ese pedido de auxilio emocional donde Clarice implora por un respiro frente al dolor de sentirlo todo con demasiada intensidad. Musicalmente es una pieza cargada de esa melancolía brasileña llamada “saudade” que encaja perfecto con la sensibilidad de la escritora porque la música no intenta tapar el vacío, sino que lo habita con una delicadeza que estremece. Es posiblemente el tributo más honesto que existe hacia ella porque no nació de un estudio académico sino de una conexión humana y espiritual entre dos artistas que entendían la soledad de la misma manera.
La canción no adapta la trama, sino que condensa la esencia emocional del personaje. Funciona como una traducción musical del desamparo y la dignidad silenciosa creados por Lispector.
• “Embaixo ou em Cima” - Laila Garin: Es una canción que explora la inestabilidad emocional y la sensación de no pertenecer a un lugar fijo. La letra se mueve entre opuestos –arriba y abajo– como metáfora de conflicto interior y búsqueda de sentido. El tono es introspectivo, con énfasis en la duda y la autoobservación. La letra explora la dualidad existencial y la búsqueda de profundidad que caracteriza a los personajes de Clarice, jugando con las dimensiones de lo que está oculto y lo que es visible. La relación con Lispector es total, ya que Laila Garin utiliza su potencia teatral para dar voz a las dudas metafísicas y a la tensión entre el cuerpo y el espíritu que recorre toda la obra de la autora.
• “A hora da estrela” - Luiza Borges: Esta canción de Luiza Borges es la pieza central de un disco dedicado exclusivamente a Clarice Lispector y se mete de lleno en la piel de Macabéa para narrar ese brillo final y trágico que le da nombre a la novela. La relación con la autora es total porque la letra utiliza el concepto de la muerte como el único momento de gloria de una mujer invisible logrando que la música sea un refugio delicado para tanta soledad. Musicalmente se aleja del ruido y prefiere un tono de confidencia casi susurrado que respeta el silencio y la introspección que Clarice siempre manejó en sus textos más profundos. Es una obra que no busca ser un hit sino una traducción sonora de esa fragilidad existencial que define el cierre de la carrera literaria de Lispector.
• “Que o Deus venha” - Barão Vermelho: Esta versión de Barão Vermelho toma el mismo texto de Clarice Lispector que popularizó Cássia Eller pero lo pasa por el filtro del Rock clásico brasileño para darle un tinte de urgencia urbana. La canción es una adaptación directa de un fragmento de la novela “Un soplo de vida” donde la autora vuelca una de sus oraciones más crudas y desesperadas sobre la existencia. La banda logra capturar la rebeldía espiritual de la escritora transformando su prosa introspectiva en un himno eléctrico que suena a súplica y a grito de guerra al mismo tiempo. Musicalmente la voz de Frejat le da un matiz más sucio y guitarrero que refuerza la idea de que la búsqueda de Dios en la obra de Lispector no es un camino de paz sino un conflicto lleno de tensión y hambre de respuestas. Es una pieza clave para entender cómo la literatura más intelectual del Brasil puede convivir perfectamente con el Rock más popular sin perder ni un gramo de su densidad filosófica.
• “Brejo da cruz” - Chico Buarque: Esta canción es una de las referencias más potentes a la realidad social que Clarice Lispector retrató en su última etapa, aunque aquí Chico toma la posta para darle un contexto más político y urbano. La letra menciona directamente a la escritora y se inspira en la miseria y la invisibilidad de los personajes como Macabéa, situando el dolor del noreste brasileño en el escenario de una vía de tren olvidada. La relación con Clarice es de una admiración profunda, ya que Chico utiliza el nombre de la autora para validar la humanidad de esos “seres descartables” que la sociedad ignora pero que Lispector puso en el centro de su literatura. Musicalmente la canción tiene ese ritmo de marcha triste y constante que evoca el caminar sin rumbo de los desposeídos, logrando que la crudeza del texto se sienta como una crónica social desgarradora. Es una obra maestra que conecta la angustia existencial de la escritora con la denuncia social del músico, demostrando que la “hora de la estrella” sucede todos los días en los rincones más pobres del Brasil.
• “Song for Clarice Lispector” - Nick Nightingale: Esta canción es una pieza instrumental contemporánea que se aleja del contexto brasileño para ofrecer una mirada internacional y minimalista sobre el legado de la escritora. La obra no tiene letra porque busca ser un retrato sonoro puramente atmosférico donde el piano y las texturas electrónicas intentan capturar la esencia del pensamiento de Clarice más allá de las palabras. La relación con Lispector se basa en la intención de traducir al sonido esa sensación de extrañeza y epifanía que sienten sus lectores al enfrentarse a sus textos más complejos y abstractos. Musicalmente la canción se construye sobre la repetición y el vacío, imitando ese estilo literario donde lo que no se dice es tan importante como lo que está escrito en la página. Es un homenaje que demuestra cómo la influencia de Clarice rompe las barreras del idioma y sigue inspirando a artistas de todo el mundo a través de su capacidad para explorar el misterio de la existencia humana.
• “Clarice Clarão” - Beatriz Azevedo e Moreno Veloso: Es un tributo directo y luminoso que celebra el centenario de la escritora a través de una sonoridad moderna y minimalista. La letra es un juego de palabras que utiliza el nombre de la autora para hablar de la claridad y la revelación, dos conceptos que atraviesan toda su obra literaria. La relación con Clarice es total porque la canción no se queda en la angustia, sino que prefiere enfocarse en el “clarón” o el destello de lucidez que Lispector buscaba en cada uno de sus párrafos. Musicalmente la colaboración entre la voz de Beatriz y la producción de Moreno Veloso crea un ambiente de Bossa Nova experimental que respeta el silencio y la elegancia intelectual de la homenajeada. Es una pieza que funciona como una invitación a leer a Clarice desde la alegría del descubrimiento y no solo desde la oscuridad existencial.
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