Corroboree (Australia)

 


El Corroboree representa la columna vertebral de la identidad espiritual y social de las comunidades aborígenes de Australia funcionando como un puente sagrado entre el mundo físico y el Tiempo del Sueño que define su cosmogonía.

El Sueño es la comprensión aborigen de cómo ellos y el mundo que los rodea fueron creados por los espíritus ancestrales. Los Corroboree son una forma en que los pueblos aborígenes interactúan con el Sueño a través del canto, la danza y el arte visual.

Esta ceremonia no es simplemente una danza o un espectáculo visual, sino que constituye un acto de preservación histórica donde se transmiten leyes, conocimientos ancestrales y la geografía mística de la tierra a través del movimiento y el sonido.

El término Corroboree fue adoptado por los colonos europeos a partir de la palabra caribberie utilizada por el pueblo Dharug en la zona de Sídney, pero para los pueblos originarios cada ceremonia tiene nombres específicos dependiendo de su propósito y región.

La historia del Corroboree se remonta a decenas de miles de años siendo una de las tradiciones culturales continuas más antiguas de la humanidad que ha sobrevivido a la colonización y a los intentos de erradicación cultural.

En su esencia, un Corroboree es una asamblea donde los participantes interactúan con los espíritus de sus ancestros y los seres creadores que dieron forma a las montañas, los ríos y los animales durante el inicio de los tiempos.

La descripción física de esta ceremonia comienza con la preparación del cuerpo, la cual es un proceso ritual minucioso donde se utiliza el ocre rojo, el blanco y el amarillo para pintar diseños complejos sobre la piel. Estos patrones no son decorativos, sino que funcionan como un lenguaje visual que identifica el clan de la persona, su estatus dentro de la comunidad y la historia específica que se está representando en ese momento.

Los bailarines suelen adornarse también con plumas de aves locales y ramas de eucalipto que añaden una textura orgánica y un sonido particular a los movimientos rítmicos que ejecutan sobre la arena roja australiana.

La música que acompaña al Corroboree es hipnótica y se basa primordialmente en el uso del didgeridoo, un instrumento de viento hecho de madera de eucalipto ahuecada por termitas que produce un zumbido profundo y vibrante. Este sonido se complementa con los palos de ritmo o claves que marcan el pulso constante de la danza mientras los cantantes entonan las líneas de las canciones que narran las epopeyas de la creación o las leyes de convivencia.

El baile en sí mismo suele imitar los movimientos de la fauna local, como el salto del canguro, el andar elegante del emú o el vuelo de la cacatúa integrando al ser humano con el ecosistema de una manera profunda.

Existen diferentes categorías de Corroboree algunos de los cuales son públicos y permiten la participación de mujeres niños y visitantes externos mientras que otros son estrictamente secretos y sagrados destinados solo a los iniciados.

Los Corroborees de iniciación, por ejemplo, son ritos de paso fundamentales para jóvenes de entre 10 y 16 años, donde los jóvenes aprenden los secretos de la supervivencia física y espiritual bajo la guía de los ancianos que custodian el conocimiento.

Estas ceremonias marcan la transición de la infancia a la edad adulta. Son ceremonias privadas, realizadas por separado para niñas y niños. Suelen ser un ciclo de ceremonias que se realizan a lo largo de varias etapas y años a medida que el niño se desarrolla. Para los niños, esto implica ser llevados al monte para desarrollar habilidades de supervivencia. También aprenden sobre su rol y responsabilidad como hombres dentro de la comunidad indígena. Las niñas también participan en ceremonias de iniciación para celebrar su mayoría de edad como mujeres. Aprenden a usar plantas y raíces para cocinar y elaborar medicinas.

La disposición del espacio para la ceremonia suele ser circular creando un centro de energía donde el polvo que levantan los pies de los bailarines simboliza la conexión indestructible con la tierra de sus padres.

Durante el siglo XIX y gran parte del XX, las autoridades coloniales intentaron prohibir estas prácticas al considerarlas una amenaza para la asimilación, pero los pueblos originarios mantuvieron las ceremonias en la clandestinidad para proteger su alma.

Los corroborees también se realizan para lamentar una muerte, celebrar un matrimonio o el nacimiento de un hijo. Algunos corroborees marcan el cambio de estación.

Los Corroborees suelen celebrarse de noche y se centran en una fogata. Algunos participantes bailan o tocan instrumentos, mientras que otros cantan o entonan historias del Sueño. En algunas ceremonias, los participantes visten trajes especiales, objetos sagrados u ornamentos. Estos se crean a partir de un animal, una planta u otro elemento natural en particular que es importante para un grupo en particular. Los ornamentos y las marcas tienen significados espirituales especiales relacionados con la conexión con la Tierra.

Los diferentes grupos lingüísticos de Australia utilizan diversos instrumentos musicales según el tipo de ceremonia y los materiales naturales disponibles. El didgeridoo es el instrumento aborigen más conocido. Tradicionalmente, solo lo tocaban los hombres. Se utilizaba como acompañamiento mientras los intérpretes cantaban. Los instrumentos de percusión, como los clapsticks (tipo de baquetas que se golpean unas contra otras), las sonajas de semillas, los palos y los tambores, se fabrican con troncos huecos y piel de animal. En algunas zonas costeras, se atan grandes conchas y hojas alrededor de los tobillos del bailarín para producir sonidos de percusión. La danza generalmente implica movimientos fijos de brazos, cuerpo y pies. Los movimientos imitan animales y aves asociados con los seres ancestrales originales del Sueño.

En la actualidad el Corroboree ha experimentado un renacimiento cultural siendo utilizado no solo como un rito comunitario sino también como una forma de diplomacia cultural y protesta política para reclamar derechos sobre las tierras.

La danza moderna aborigen ha integrado elementos del Corroboree tradicional creando piezas contemporáneas que se presentan en los grandes teatros del mundo, pero siempre manteniendo el respeto por los protocolos ancestrales.

Es importante entender que para un aborigen australiano bailar no es una opción estética sino una obligación moral para mantener el equilibrio del universo y asegurar que las lluvias vuelvan y la vida continúe su ciclo.

El ritmo de los pies golpeando el suelo se interpreta como un latido que resuena en las profundidades de la corteza terrestre estableciendo un diálogo directo con los seres que habitan el plano no material. Cada movimiento del cuerpo cuenta una parte de la canción de la tierra que permite a los individuos orientarse en el vasto desierto australiano mediante los mapas sonoros heredados de sus antepasados.

La estructura del Corroboree permite que la historia no sea algo estático guardado en libros sino una experiencia viva que se siente en los músculos, en los pulmones y en la vibración del pecho del espectador.

La luz de las hogueras durante las ceremonias nocturnas proyecta sombras gigantescas contra los árboles creando una atmósfera donde el tiempo parece detenerse y la realidad se fusiona con el mito de manera absoluta.

Los ancianos observan con atención cada gesto de los jóvenes para asegurar que la tradición se transmita sin errores ya que una mala interpretación del ritual podría romper el hilo de la memoria colectiva.

El Corroboree es también un espacio de resolución de conflictos donde las tribus vecinas se reunían históricamente para negociar acuerdos matrimoniales o territoriales bajo el marco del respeto por las leyes sagradas del Sueño.

La riqueza de los dialectos que se escuchan en los cantos refleja la diversidad increíble de los más de quinientos grupos lingüísticos que habitaban el continente antes de la llegada de los europeos a sus costas.

El Corroboree es mucho más que una danza folklórica, es la enciclopedia viviente de un pueblo que se niega a olvidar su origen. El didgeridoo sigue resonando en el aire de Australia como un recordatorio de que la cultura más antigua del planeta tiene todavía mucho que enseñar al mundo moderno sobre la conexión con el entorno.

 

 

Fuentes:

 

• Kids.britannica.com

• Library.unimelb.edu.au

• En.wikipedia.org

 

 

 
























































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