Tenor

 

 

Un Tenor es un cantante cuya tesitura está situada entre la del Contratenor y la del Barítono. La palabra Tenor deriva del italiano “tenore” y este a su vez del latín “tenor” (acento), debido a que en la música eclesiástica del Renacimiento el Tenor sustentaba notas cortas y a cada sílaba del texto le hacía corresponder una sola nota, mientras que otras voces cantaban con un estilo melismático.

Existen algunas variaciones de la tesitura según el tipo de Tenor: • El Tenor Ligero puede cantar desde un do3 hasta un re5; • El Tenor Lírico puede cantar desde un do3 hasta un do5; • El Tenor Dramático puede cantar desde un do3 hasta un si4.

La voz humana es difícil de clasificar, por lo que las siguientes categorías tienen fronteras difusas y variables, pues muchos tipos vocales son evoluciones de otros precedentes y todos, a su vez, quedan subordinados a la fisiología del cantante. Muchas veces con los años, por la evolución física de sus cuerpos, los tenores cambian de tipo vocal.

La clasificación de la voz de Tenor es una herencia de la historia de la Ópera. Durante el período clásico, la voz de los tenores tendía a ser ligera para no romper el equilibrio musical, que era una de las características más resaltantes del período. Durante el romanticismo, sobre todo en Italia, se aumentó la potencia de las orquestas y, por tanto, los requisitos de las voces. Fue entonces cuando se consolidó la figura del Tenor Spinto. En Francia, donde se mantuvo por algún tiempo la tendencia a la elegancia y al equilibrio, se consolidó el Tenor Lírico. Finalmente, a partir de Richard Wagner la orquesta creció notablemente y así la potencia que se demandaba a los cantantes, lo que dio lugar al nacimiento del Tenor Heroico.

El Tenor Ligero, también llamado Tenorino o Tenore di Grazia, posee una voz clara, aguda y ágil. Es una voz frecuente entre los tenores. Dentro de este tipo de tenores vale la pena destacar algunos tipos especiales de voces, por sus muy específicas características: Luigi Alva, Rockwell Blake y Juan Diego Flórez, entre otros.

El Tenor Lírico Ligero, también denominado Tenor Cantante, posee una voz con más cuerpo que la del ligero y con ciertos matices líricos. Empezaron a popularizarse a finales del siglo XVIII y dominaron el período del Bel Canto durante el siglo XIX hasta el advenimiento de Wagner por un lado y el verismo italiano por el otro, que exigían otro tipo de tenores. Quizá los más importantes de los que se tiene constancia discográfica sean Tito Schipa, Juan Arvizu, Alfredo Kraus, ​Fritz Wunderlich,​Francisco Araiza ​y Javier Camarena.

El Tenor Lírico o Tenor Lírico Puro es una voz de mayor potencia y firmeza en la proyección de la voz. Se exige un buen dominio del registro medio y belleza en el agudo. Es una voz muy apreciada y no muy frecuente, aunque solo destacan las voces de extraordinaria belleza tímbrica como las de Nicolai Gedda, Luciano Pavarotti, Jaume Aragall, Plácido Domingo, Ramón Vargas, Marcelo Álvarez y Rolando Villazón.

El papel más emblemático del Tenor Lírico es el del Rodolfo en la ÓperaLa Boheme” de Puccini.

El Canto Spinto fue apareciendo a finales del siglo XIX para atender las Óperas del naciente repertorio verista y popularizado después por las grabaciones del Tenor italiano Enrico Caruso. En el Canto Spinto se abandonan las virtudes más técnicas del Bel Canto, para lograr un canto más potente, espontáneo y capaz de imitar expresiones de emoción desencadenada propias del verismo.

Voces ejemplares de ese tipo fueron las de Enrico Caruso, Aureliano Pertile, Miguel Fleta, y Franco Corelli, entre otros.

El Tenor dramático, de mayor potencia en la octava central y en los graves, y capacidad suficiente en los agudos. Aunque hoy es una voz poco común, fue muy utilizada en el repertorio posromántico y verista, donde se necesitaban voces suficientemente potentes como para ser oídas por encima de la opulencia de la orquesta.

Existe constancia discográfica de grandes tenores dramáticos como Francesco Merli, Kurt Baum, Mario del Mónaco, Ángelo Loforese, Jon Vickers y Giuseppe Giacomini.

En el repertorio alemán, el Heldentenor es el tipo vocal del Tenor Dramático. La concepción musical de Richard Wagner exigía un tipo vocal muy concreto y exigente: voces de corte dramático, pero de enorme resistencia física para sobreponerse durante horas a la orquesta wagneriana. Su primer exponente fue el muniqués Ludwig Schnorr von Carolsfeld, que falleció a las semanas del primer Tristán.

Los más celebrados tenores wagnerianos de los que hay constancia discográfica fueron Lauritz Melchior y Max Lorenz, además de Set Svanholm, Ludwig Suthaus, Günther Treptow, Ramón Vinay, Wolfgang Windgassen, James King, Jon Vickers, René Kollo y Siegfried Jerusalem.

Tenor Buffo: es un tipo de Tenor muy específico de la Ópera francesa reformista. Requiere un dominio absoluto del registro mixto; esto es, la capacidad de cantar en el límite entre el registro de pecho y de cabeza o falsete.

Portentos técnicos como Nicolai Gedda o Alain Vanzo han podido cantar estos roles, pero quizá solo Léopold Simoneau y Russell Oberlin –por tesitura, que no por repertorio- hayan sido los únicos haute-contre de entidad en el siglo XX.

Al Tenor Rossiniano se le exige virtuosismo en la agilidad, dominio técnico para terribles saltos de octava y agudos altísimos que con frecuencia deben atacarse en falsete.

Se puede destacar como especialistas modernos a Rockwell Blake, Chris Merrit y Bruce Ford.

Para el Tenor Mozartiano el elemento más importante es el aborde instrumental de la voz, lo cual implica: una emisión vocal esbelta e impecable, perfección en la entonación, en el legato, en la dicción y en el fraseo, capacidad para hacer frente a las exigencias dinámicas indicadas en la partitura, belleza tímbrica, línea de canto segura resultante de un perfecto soporte y el perfecto dominio técnico del fiato, inteligencia musical, disciplina corporal, elegancia, nobleza, agilidad y habilidad para ejecutar y contener la expresividad dramática dentro del estrecho margen impuesto por el estricto estilo mozartiano, siendo el estilo mozartiano mismo el principal requerimiento a cumplir.

La tradición alemana del Tenor Mozartiano data de finales de los años 1920, cuando dichos tenores comenzaron a hacer uso de la técnica desarrollada por Caruso para lograr e incrementar la dinámica y la expresividad requeridas por Mozart.

Las referencias comienzan con Marcel Wittrich a fines de los años 1920 y continúan con Walther Ludwig, Joseph Schmidt, Anton Dermota, Fritz Wunderlich y Francisco Araiza, siendo este último quien ha dejado el legado mozartiano más abundante incluyendo 15 grabaciones, 7 roles y más de 350 presentaciones documentadas en los principales teatros del mundo durante un período de 25 años.

 

 

Fuente:

 

• Es.wikipedia.org

 



 


























 

 






















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