Canto de Taberna Irlandés (Irlanda)

 


El Canto de Taberna Irlandés (Pub Singing o Drinking Songs) representa una de las manifestaciones de la cultura oral y folk más vigorosas, identitarias y reconocidas a nivel mundial.

Lejos de constituir un simple pasatiempo superficial de consumo alcohólico, el repertorio musical desarrollado en las tabernas de Irlanda funciona como una crónica histórica cantada, un mecanismo de resistencia anticolonial y un pilar fundamental para la cohesión comunitaria en el ámbito rural y urbano. Para comprender la génesis de estos cantos, es indispensable remontarse a la estructura social del gaélico antiguo y a la posterior desintegración del orden gaélico durante las conquistas Tudor y las confiscaciones de tierras por parte de la Corona Británica entre los siglos XVI y XVII.

En la Irlanda gaélica tradicional, la música y la poesía estaban bajo el patronazgo de los bardos (comhluadar), una casta profesional muy respetada que transmitía la genealogía, la mitología y las hazañas bélicas de los clanes. Con el colapso de este sistema nobiliario tras la Huidita de los Condes (Flight of the Earls) en 1607 y el asentamiento de las Leyes Penales (Penal Laws) a finales del siglo XVII, la práctica musical culta se vio privada de mecenazgo y proscrita del ámbito público. La música sagrada y la poesía heroica se replegaron entonces hacia los hogares campesinos, los cruces de caminos (crossroad dances) y los establecimientos clandestinos. Durante los siglos XVIII y XIX, la taberna (pub, abreviatura de public house) emergió no solo como un centro de distribución de bebidas, sino como el santuario comunitario donde la población trabajadora podía congregarse para socializar, intercambiar noticias y cantar al resguardo de las autoridades coloniales.

Un factor determinante en la consolidación del género fue la transición lingüística del gaélico irlandés (Gaeilge) al inglés a lo largo del siglo XIX, acelerada trágicamente por la Gran Hambruna (An Gorta Mór, 1845-1852). A medida que la población adoptaba el inglés como lengua vehicular, surgió un corpus de canciones angloirlandesas en el que la métrica, el ritmo y el sentimiento característicos del estilo gaélico tradicional (Sean-Nós) se trasladaron a la estructura sintáctica del inglés. De este modo, los cantos de taberna fusionaron la melancolía melismática de las baladas épicas arcaicas con la inmediatez expresiva de la música de las clases populares británicas y las baladas de pliego de cordel (broadside ballads), creando un híbrido estilístico inconfundible.

La taberna irlandesa se transformó en un espacio democratizador por excelencia. A diferencia de las salas de concierto europeas o los teatros de la burguesía, el pub eliminó la barrera entre el artista y la audiencia. La estructura de las veladas musicales se regía por la etiqueta informal del sing-song, donde el canto no era una actuación profesional, sino un intercambio recíproco en el que cada individuo presente tenía el derecho y el deber implícito de contribuir con una canción, un poema o un relato (storytelling). Esta costumbre cimentó la idea de que la voz cantada era un patrimonio colectivo accesible a cualquier persona, independientemente de su técnica vocal formal.

El catálogo lírico de las Canciones de Taberna Irlandesas se divide en varios núcleos temáticos claramente definidos, que reflejan las vicisitudes históricas de la nación. El primero de ellos es el grupo de las canciones de rebelión y política (rebel songs). Durante siglos de dominación británica, el canto se convirtió en la herramienta más eficaz para el contrabando ideológico y la agitación revolucionaria. Canciones como “The rising of the moon”, “The foggy dew”, “The wearing of the green” o “The parting glass” retratan los levantamientos armados, como la Rebelión Irlandesa de 1798 o el Alzamiento de Pascua de 1916. Muchas de estas composiciones utilizaban un lenguaje alegórico donde Irlanda era personificada como una mujer trágica y hermosa (Róisín Dubh o Kathleen Ni Houlihan) para burlar la censura oficial.

Un segundo eje fundamental es el tema de la bebida, el hedonismo y la camaradería. A diferencia de las canciones de taberna de otras culturas europeas, donde el alcohol se celebra de forma exclusivamente bucólica, en la tradición irlandesa el whisky (uisce beatha, “agua de vida”) y la cerveza negra (stout) se representan como consuelos existenciales frente a la miseria, la opresión o la muerte inminente. Temas clásicos como “The irish rover”, “Finnegan's wake”, “Whiskey in the jar” y “The moonshiner” entrelazan el humor negro, el absurdo, las peleas multitudinarias y la celebración de la destilación clandestina (poitín). En “Finnegan's wake”, por ejemplo, el velatorio de un albañil aparentemente muerto por una caída se transforma en una fiesta descontrolada donde el olor del whisky lo resucita, sintetizando la visión gaélica de la risa como antídoto definitivo contra la tragedia.

El tercer gran bloque temático aborda el trauma de la emigración masiva y la nostalgia por la patria perdida (hiraeth o cianalas). A partir de mediados del siglo XIX, la diáspora irlandesa llevó consigo su bagaje musical a los puertos de Liverpool, las minas de Pensilvania, las obras ferroviarias de Nueva York y los campos de Australia. Canciones como “The fields of Athenry”, “Spancill hill”, “Muirsheen durkin” y “Paddy's lamentation” expresan el desgarrador dolor del desarraigo, las duras condiciones de trabajo en el extranjero y la añoranza del hogar rural. Estas composiciones viajaban de vuelta a las tabernas de Irlanda traídas por los emigrantes que regresaban o difundidas mediante grabaciones y cartas, reforzando la conexión emocional entre la isla y su diáspora global.

Por último, no se puede obviar el subgénero de las canciones cómicas y de picardía (satirical and humorous songs). Ejemplos como “The pub with no beer”, “The black velvet band” o “Seven drunken nights” emplean la exageración, la ironía y el equívoco doméstico para provocar la risa colectiva. Este sentido del humor ácido e irónico (craic) es una de las señas de identidad de la sociabilidad irlandesa en la taberna, sirviendo como un igualador social donde el orgullo y la pedantería son sistemáticamente ridiculizados a través de las estrofas.

Desde la perspectiva musicológica, las Canciones de Taberna Irlandesas se encuadran en la estructura de la balada estrófica, caracterizada por la repetición de una misma fórmula melódica para versos de metros poéticos regulares. La inmensa mayoría de estas melodías se basan en el sistema modal de la música folklórica atlántica, con una marcada preferencia por el modo dórico, el modo mixolidio y el modo eólico, lo que les confiere ese color tonal característico que oscila entre la melancolía y la energía arrolladora. La métrica suele estructurarse en compases simples de 4/4 o 2/4 para las canciones narrativas y marchas, o compases compuestos como el 6/8 (jig rhythm) cuando el canto se entrelaza con la danza.

 

Una característica fundamental del Canto de Taberna es la inclusión de estribillos contagiosos y silábicos diseñados específicamente para la participación coral de la audiencia (sing-along chorus). A menudo, las estrofas son interpretadas por un solista que demuestra su capacidad narrativa y expresiva, mientras que toda la taberna se une con estruendo en el estribillo. Esta alternancia entre el individuo y el grupo refleja la dinámica social comunitaria. El uso de onomatopeyas, sílabas de relleno (diddly-i-pod-dly) y exclamaciones rituales amplifica la naturaleza festiva y accesible de estas interpretaciones.

En cuanto al acompañamiento instrumental, aunque históricamente el canto en las tabernas era predominantemente a cappella, durante el siglo XX se consolidó la instrumentación clásica de la música tradicional irlandesa. Los instrumentos emblemáticos incluyen: • El Bodhrán: Tambor de marco de piel de cabra tocado con un pequeño mazo de madera (cipín), que proporciona el pulso rítmico hipnótico y rústico. • El Tin Whistle y la Flauta Irlandesa: Flautas de bisel que aportan agilidad decorativa, adornando la línea melódica con adornos típicos como cuts, strikes y rolls. • El Fiddle (Violín): Tocado con un estilo folklórico que prioriza el ritmo y la articulación por encima del sonido académico. • El Banjo Tenor de 4 cuerdas: Introducido desde la tradición afroamericana e integrado en el siglo XX para marcar acordes plectrados y contrapuntos melódicos potentes. • El Acordeón de Botones y la Concertina: Instrumentos de lengüeta libre que aportan volumen, densidad armónica y potencia rítmica ideal para el ambiente ruidoso del pub. • La Guitarra y el Bouzouki Irlandés: Adaptados a partir de mediados del siglo XX para proporcionar acompañamiento armónico en afinaciones abiertas (DADGAD).

Es crucial diferenciar el sing-song espontáneo de la trad session formal de taberna. Mientras que en la session los músicos se sientan en círculo para interpretar conjuntos de música instrumental pura (Reels, Jigs, Polkas) donde el canto es secundario, en las veladas de sing-song el texto, la narración y la voz humana son los absolutos protagonistas, y los instrumentos actúan como meros cimientos de apoyo para la voz colectiva.

El siglo XX presenció una transformación radical en la percepción y difusión de los Cantos de Taberna. Durante las primeras décadas tras la independencia del Estado Libre Irlandés en 1922, las autoridades eclesiásticas y gubernamentales intentaron reprimir las reuniones informales en las tabernas mediante la Ley de Salones de Baile Públicos de 1935, promoviendo en su lugar un folklore purificado y controlado en espacios institucionales. Sin embargo, en la década de 1960, un poderoso movimiento de folk revival revolucionó la escena musical desde las entrañas urbanas de Dublín y Londres.

Grupos legendarios como The Dubliners, The Clancy Brothers and Tommy Makem, The Wolfe Tones y The Chieftains rescataron el repertorio de taberna de la marginalidad y lo llevaron a los grandes escenarios internacionales, incluyendo el Carnegie Hall y la televisión masiva. Con la voz rasgada y visceral de Ronnie Drew, el virtuosismo en el banjo de Barney McKenna y la energía escénica de los hermanos Clancy vestidos con sus característicos jerséis de lana de Aran, estos conjuntos dignificaron la música de taberna, demostrando que poseía un valor artístico y cultural universal. Canciones que antes se cantaban en rincones oscuros de los pubs rurales se convirtieron en éxitos internacionales de ventas.

En las décadas de 1970 y 1980, la fusión del Canto de Taberna con la actitud rebelde del movimiento Punk dio origen al Celtic Punk, liderado por la icónica banda The Pogues y su genio lírico Shane MacGowan. Canciones como “Dirty old town”, “The irish rover” (en colaboración con The Dubliners) y “Fairytale of New York” insuflaron una energía cruda, urbana y desesperada a la tradición tradicional, conectando a las nuevas generaciones de la diáspora con las raíces musicales de sus antepasados. Bandas posteriores como Dropkick Murphys o Flogging Molly expandieron este fenómeno por todo el mundo anglosajón.

En la actualidad, la tradición del Canto de Taberna enfrenta los desafíos de la gentrificación, el turismo masivo y las normativas sobre locales nocturnos. En muchos pubs orientados al turismo internacional, la música de taberna corre el riesgo de convertirse en un espectáculo comercial esterilizado. No obstante, en los condados del oeste de Irlanda (como Galway, Clare, Kerry y Donegal), así como en barrios populares de Dublín, Belfast y en los centros culturales de la diáspora, el verdadero espíritu del sing-song permanece inalterado.

En conclusión, los Cantos de Taberna Irlandeses no son meras composiciones folklóricas del pasado, sino un arte social dinámico que continúa sirviendo como el archivo sonoro del alma irlandesa. En la calidez de una taberna, rodeados por el murmullo de las conversaciones y el tintineo de los vasos, los cantores de hoy siguen transmitiendo el mismo fuego de resistencia, humor, tragedia y comunidad que sus antepasados encendieron hace siglos, demostrando que mientras exista una voz dispuesta a cantar y una comunidad dispuesta a responder en el estribillo, la tradición permanecerá indestructible.

 

 

Fuentes:

 

• Enjoy-irish-culture.com

• Fitzsimonsbar.ie

• Facebook.com

 



























 

 























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