Malhun (Marruecos)
El género del Malhun representa una de las cumbres más sofisticadas de la expresión poética y musical de Marruecos, habiéndose gestado originalmente en las comunidades de artesanos y trabajadores de las antiguas medinas de ciudades como Fez Meknes y Marrakech, donde la palabra cantada se convirtió en el vehículo principal para la transmisión de la sabiduría popular y el refinamiento estético de la lengua árabe vernácula.
La historia del Malhun se remonta aproximadamente al siglo XII, pero fue durante el periodo de las dinastías Saadi y Alauita cuando alcanzó su forma clásica consolidándose como un arte que fusiona la métrica poética con una estructura musical única que no depende de las escalas rígidas de la música clásica oriental sino de la cadencia propia del dialecto marroquí conocido como dáriya.
Los primeros autores conocidos de Malhun datan del siglo XVI. El período de mayor auge del género fue durante el reinado del sultán Sidi Mohammed (1859-1873), poeta y mecné. Muchos continúan la tradición hasta nuestros días. Sin duda, y no menos inspirados, están los artesanos sencillos. Todos poseen una noción elevada de la poesía, a la que llaman al-ilm al-mawhub, la ciencia o ley del amor.
La época dorada de la poesía Malhun fue en los siglos XVIII y XIX, y estuvo dominada por poetas como Jilali Mtired, comerciante, y al-Hajj Ahmad al-Gharabli, tejedor.
Durante el reinado del rey Hassan II (1961-1999), el Malhun experimentó un resurgimiento. Se consideraba parte del contrapeso tradicional a la influencia francesa durante los años de la colonización de Marruecos. También se consideraba la antítesis de las influencias musicales del mundo árabe oriental.
La evolución del género en el siglo XX vio la incorporación de voces femeninas que le dieron una nueva textura y sensibilidad a los poemas de amor romántico, permitiendo que el Malhun se expandiera hacia nuevos públicos y se modernizara sin perder su esencia artesanal.
La descripción del Malhun revela un sistema donde la poesía es la verdadera protagonista y la música actúa como el soporte emocional que permite que los versos largos y descriptivos fluyan en una atmósfera de intimidad y respeto casi sagrado por parte de los oyentes.
Un conjunto típico de Malhun está compuesto por instrumentos tradicionales como el ud, que es el laúd árabe, el violín que se toca apoyado sobre la rodilla de forma vertical, la kamanja y la percusión sutil de la darbukka o el bendir, que marcan el tiempo sin opacar nunca la voz del cantante principal o munshid, quien debe poseer una dicción perfecta y una memoria prodigiosa para interpretar poemas que pueden durar más de una hora.
La estructura de una pieza de Malhun se divide generalmente en varias secciones denominadas ghasn, que son las estrofas poéticas, y el radd que funciona como un estribillo coreado por los músicos, creando una dinámica de tensión y reposo que mantiene la atención del público durante toda la ejecución.
Es un género que ha sobrevivido gracias a la tradición oral y a los cancioneros escritos, que los maestros han pasado a sus discípulos, asegurando que la métrica específica y los giros idiomáticos no se pierdan con el paso de los siglos y la influencia de modas extranjeras.
En términos sociales, el Malhun ha funcionado como un registro histórico de Marruecos, porque muchos de sus poemas documentan eventos políticos, batallas y cambios sociales, sirviendo como una crónica cantada de la identidad nacional que une a las diferentes clases sociales bajo un mismo sentimiento de orgullo cultural.
La interpretación del Malhun requiere un ambiente específico llamado nuzha o reunión de amigos, donde el té a la menta y la conversación pausada preparan el terreno para que la música eleve el espíritu de los presentes hacia un estado de contemplación estética que es fundamental en la cultura marroquí.
A pesar de ser una música urbana, el Malhun contiene elementos de la espiritualidad sufí, lo que se manifiesta en los poemas de carácter hagiográfico que rinden culto a los santos y a la figura del profeta, demostrando que en Marruecos lo divino y lo terrenal siempre están entrelazados.
Estudiar el Malhun es adentrarse en la psicología del pueblo marroquí, en su amor por la palabra florida y en su capacidad para encontrar la belleza en los detalles más pequeños de la existencia cotidiana a través de una rima que parece infinita.
La importancia del Malhun reside en que es la voz de la medina, es el sonido de los callejones estrechos y de los talleres donde el tiempo parece haberse detenido para permitir que la poesía siga siendo la reina de la vida social.
Los grandes poetas del Malhun, como Thami el Madaghri, han dejado un legado de miles de versos que hoy en día siguen siendo estudiados por lingüistas y musicólogos por su riqueza léxica y su valor literario incalculable.
El Malhun es la prueba viviente de que la cultura popular puede alcanzar niveles de sofisticación comparables a cualquier arte de élite cuando se apoya en una tradición sólida y en un respeto profundo por el lenguaje y la herencia de los antepasados.
Cada sesión de Malhun es un viaje en el tiempo que transporta a los oyentes a la época dorada de las ciudades imperiales marroquíes donde el arte no era algo separado de la vida sino el tejido mismo que unía a la comunidad.
El Malhun es el corazón literario de Marruecos y que mientras se sigan recitando estos poemas la esencia de las antiguas medinas seguirá latiendo con fuerza en el presente globalizado.
La preservación de este género es una tarea de honor para los músicos actuales que ven en el Malhun no solo una música antigua sino una herramienta vigente para entender la complejidad y la belleza del mundo árabe magrebí.
El Malhun seguirá siendo la banda sonora de las noches de Fez y de Marrakech recordando que la palabra humana, cuando se une al ritmo adecuado, tiene el poder de volverse eterna y sagrada.
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