Literatura y Música - Cecília Meireles en canciones
En la literatura brasileña del último siglo el nombre de Cecília Meireles se destaca, puesto que ha sabido desarrollar una carrera destacada en el terreno del periodismo, la poesía y la educación.
Sus habilidades artísticas fueron vistas por su abuela, quien la incentivó a trabajar sus muchos dones. Así estudió violín y canto, y también literatura e idiomas. Estos dos caminos que, a simple vista parecen distantes, en ella se unifican a través de una poesía totalmente musical y emotiva.
A los 18 años publicó su primer libro, y fue el inicio de una próspera carrera que la convertiría en una de las escritoras más grandes de su tierra. En 1922 se casó con el pintor Fernando Correia Dias, con quien tuvo tres hijas. Vivieron juntos durante trece años, hasta la muerte de él, que se suicidó en 1935. Cabe mencionar que algunos de los libros de la poeta fueron ilustrados por este pintor, especializado en el arte moderno y el territorio de la caricatura. Posteriormente Cecília se casó con un ingeniero agrónomo, Heitor Vinícius da Silveira Grilo.
Otro dato imposible de dejarse fuera de una biografía de Cecília Meireles es su empeño por mejorar las condiciones de la literatura infantil en su tierra. Tanto es así que fue ella quien fundó la primera biblioteca infantil en Río de Janeiro; mientras trabajaba como educadora, y realizaba numerosos proyectos de difusión lectora.
Meireles ha desarrollado una obra amplia, que incluye principalmente libros de poesía y literatura infantil. Entre sus obras más importantes se encuentran “Espectros”, “Baladas para el rey”, “Mar absoluta”, “Romancero de la desconfiada”, “Poemas escritos para la India”. También trabajó como periodista en la revista “Observador Económico” y “A Manhã”.
La obra de Meireles suele ser enmarcada en el Modernismo brasileño, junto a otros referentes como Carlos Drummond de Andrade y Manuel Bandeira, sin embargo, algunos de sus poemas se salen de esta descripción al contar con elementos clásicos y una mirada más tradicional de la forma poética. Evidentemente es una autora a la que merece la pena conocer.
Cecília Meireles falleció el 9 de noviembre de 1964 en Río de Janeiro.
Meireles no solo fue la voz más profunda del modernismo brasileño, sino una poeta cuya escritura poseía una cadencia musical innata que parecía reclamar una melodía. Esta sonoridad única permitió que sus versos traspasaran el papel para convertirse en el corazón de piezas fundamentales de la música popular. Desde el Folk psicodélico hasta la canción infantil, diversos artistas han encontrado en su lírica el mapa perfecto para crear composiciones que hoy son parte del patrimonio cultural.
• “Tema de os Inconfidentes” - Chico Buarque: Chico Buarque musicalizó el poema de Cecília Meireles –editado por Nara Leão en 1968– y regrabado por él dos años después, con la participación del grupo MBP4, en el álbum Chico Buarque de Holanda Nº4. El poema forma parte de la obra “O Romanceiro da Inconfidência”, publicada por la escritora en 1953. En aquella época, Cecília trabajaba como periodista y viajó a Ouro Preto para informar sobre la Semana Santa. Inmersa en la atmósfera de la ciudad, profundizó su investigación sobre la Conspiración de Minas Gerais, lo que dio como resultado el libro que, de forma lírica y dramática, narra la saga de los libertarios.
• “Retrato” - Sueli Costa: Es una de las piezas más sofisticadas de Sueli Costa, compuesta originalmente sobre un poema de Cecilia Meireles. La canción destaca por su estructura minimalista y melancólica y una interpretación vocal íntima y contenida. La letra reflexiona sobre la pérdida de la identidad y el impacto del tiempo frente al espejo, capturando una profunda crisis existencial. Es considerada una obra maestra de la MPB, donde la composición de Costa logra elevar la poesía clásica a una atmósfera sonora casi cinematográfica. La armonía es compleja y típicamente brasileña, equilibrando la tristeza con una belleza estética muy delicada.
• “Leilão de Jardim” - Luiz Salgado: Es una pieza donde Luiz Salgado musicaliza el famoso poema infantil de Cecília Meireles, manteniendo la esencia de la música de raíz. La canción se caracteriza por un sonido puramente acústico, donde la viola caipira es el instrumento principal que guía toda la melodía con su brillo característico. La letra describe de forma lúdica y colorida los elementos de un jardín, como flores, mariposas y hormigas, apelando a la imaginación. La interpretación de Salgado es sencilla y cálida, transmitiendo la paz y la sencillez de la vida rural y la naturaleza. Es una obra que une la literatura clásica brasileña con el folklore del interior, logrando una atmósfera bucólica y didáctica.
• “Epigrama” - Boca Livre: Es una de las interpretaciones más exquisitas del grupo vocal Boca Livre, incluida en su álbum homónimo de 1979. Utiliza un poema de Cecília Meireles, pero lo transforma mediante el sello distintivo del grupo: armonías vocales complejas y perfectamente ensambladas. La instrumentación es acústica y minimalista, centrada en la guitarra de nylon que marca un ritmo fluido y sereno. La letra es breve y reflexiva, funcionando como una sentencia poética sobre la fugacidad y la esencia de las cosas. La combinación de las voces crea una atmósfera etérea que eleva la carga filosófica de los versos de Meireles.
• “Ou isto ou Aquilo” - Lena D'Água: Es la canción que da título al álbum homónimo de 1992, donde Lena d'Água musicalizó 12 poemas del libro infantil de Cecília Meireles. La música fue compuesta por Luís Pedro Fonseca originalmente para una pieza de teatro en 1978. La canción tiene un sonido Pop suave con aires de balada, donde destaca la voz clara y expresiva de Lena sobre arreglos modernos para la época. La letra juega con el famoso dilema del poema sobre las elecciones constantes de la vida: “ou se tem chuva e não se tem sol, ou se tem sol e não se tem chuva”. A diferencia de las versiones brasileñas más folklóricas, esta tiene un toque europeo y un brillo más contemporáneo.
• “Fala” - Secos & Molhados: Es una pieza fundamental del Folk psicodélico brasileño que utiliza versos del poema “Fala” de Meireles. La canción destaca por la voz andrógina y etérea de Ney Matogrosso, que flota sobre una instrumentación minimalista pero envolvente. Comienza con una guitarra de 12 cuerdas con un sonido metálico y melancólico, a la que se suma un sintetizador Moog que crea una atmósfera espacial y onírica. La adaptación respeta la carga existencial del poema, enfocándose en la imposibilidad de la comunicación y el peso del silencio. A diferencia de las versiones más tradicionales de la MPB, aquí la poesía de Cecília adquiere un tono místico y experimental. Es considerada una de las interpretaciones más vanguardistas y respetadas de la obra de la poeta.
• “A bailarina” - Eduardo Corso: Esta versión de Eduardo Corso transforma el poema “A Bailarina” en una pieza acústica y lúdica, ideal para introducir a los niños en la poesía. La instrumentación se basa principalmente en una guitarra clásica (violão) con arreglos sencillos que imitan el movimiento ligero y circular de una bailarina. La voz es suave y rítmica, respetando la repetición constante del verso “Esta menina tão pequenina / quer ser bailarina”, que le da a la canción un aire de caja de música. A diferencia de las versiones corales, esta interpretación solista permite que la letra sea el centro absoluto, resaltando la musicalidad natural de las rimas de Cecília. Es una obra que captura perfectamente la inocencia y el deseo infantil de libertad a través del baile. Se ha convertido en un recurso pedagógico muy utilizado en escuelas de Brasil por su calidez y sencillez melódica.
• “Canção de Dulce” - Nayron Amorim: Es una musicalización delicada y casi etérea del poema “Canção de Dulce” de Cecília Meireles. La versión de Nayron Amorim se caracteriza por un sonido acústico minimalista, donde la guitarra de cuerdas de nailon crea un colchón armónico suave para una voz muy pausada. La melodía respeta la métrica perfecta del poema, resaltando la dulzura y la leve melancolía que el título sugiere. A diferencia de otras versiones de la MPB, esta busca un tono de “canción de cuna” para adultos, enfocándose en la paz y la contemplación. Los arreglos son sutiles, evitando cualquier estridencia para que la palabra poética sea la protagonista absoluta. Es una interpretación que captura la esencia espiritual de Cecília, transmitiendo una sensación de tiempo suspendido y serenidad.
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