La universalización del Jazz
En EEUU el Jazz fue rechazado, por unos, por motivos racistas y de respetabilidad, y aceptada, por otros, por la exótica y excitante novedad que suponía. En los felices años 20, con la moda del Charleston, el Jazz penetró entre las clases medias y populares.
Hace más de un siglo, el día de Año Nuevo de 1918, desembarcaba en el puerto de Brest, en la Bretaña francesa, el Regimiento 369 de Infantería del ejército de EEUU, que en pocos meses comenzaría a llamarse Harlem Hell Fighters. La banda de música del regimiento estaba dirigida por James Reese Europe, un músico negro que en la vida civil dirigía la Europe's Society Orchestra, la banda de Ragtime de Nueva York, con la que había realizado algunas grabaciones en 1913. Europe fue también responsable del primer concierto de música afronorteamericana ofrecido en el Carnegie Hall de Nueva York en 1914, en el que dirigió a una orquesta de 125 instrumentistas en el escenario.
Cuando EEUU entró en la Primera Guerra Mundial, James Europe se alistó en el ejército y con el grado de teniente pasó a organizar una banda de música para el Regimiento 369 de Infantería, una unidad formada sólo por soldados negros. Debido a las políticas raciales del ejército estadounidense estaba prohibida la mezcla de blancos y negros en la tropa, por lo que existían regimientos segregados, sólo de soldados negros.
Los músicos-soldados puertorriqueños tenían entre 18 y 21 años cuando llegaron a Nueva York y allí se encontraron con sus compañeros de banda norteamericanos, todos músicos instalados en la escena de Harlem. Una vez en Francia se les empezó a llamar Hell Fighters (luchadores del infierno) por su heroicidad en el campo de batalla. En lo musical sobresalieron por su excelente técnica instrumental y la garra de su música. Los Hell Fighters tocaban en todas las ciudades que visitaban. Entre el 12 de febrero y el 19 de marzo de 1918 tocaron en 25 ciudades francesas.
En Europa, pasadas las primeras reacciones de escándalo, las mentalidades más abiertas aceptaron el Jazz como un elemento más dentro de las corrientes artísticas vanguardistas que proliferaron entre las dos grandes guerras.
De todas las bandas negras del ejército norteamericano, la dirigida por James Reese Europe fue la más conocida tanto en EEUU como en Europa. A su vuelta, tras el armisticio, el New York Times la presentó como la mejor banda militar del mundo. Al finalizar la guerra, ya de vuelta a EEUU, realizaron una extensa gira de actuaciones por todo el país. Del 3 de marzo al 7 de mayo de 1919 el sello Pathé Freres Phonograph Company of Brooklyn grabó la mayor parte de su repertorio, 23 temas, entre los que figuraban piezas como “The Darktown Strutter's Ball”, “Ja-Da” y clásicos de W.C. Handy como “St. Louis Blues”, “Memphis Blues” y “Hesitating Blues”. Todos los músicos puertorriqueños participaron en las grabaciones de los Harlem Hell Fighters.
A lo largo de los años 20 y 30 el Jazz, acompañando a los movimientos coloniales europeos, llegó a África (de Marruecos hasta Egipto), a Asia (Hong Kong, Shanghai, etc.) y a Australia.
Superados los años de la Segunda Guerra Mundial, el Jazz siguió esparciéndose por todo el planeta, incluso en el Japón masacrado y humillado por EEUU, se fue congregando una sólida y activa afición por la música de Jazz.
En las décadas siguientes, años 50 y 60, ya se puede afirmar que este género musical creado por los negros estadounidenses, había conquistado el mundo entero y las grandes figuras del Jazz efectuaban triunfales giras por todo el planeta. Tras la fascinación por esta música, ya desde los primeros años de su descubrimiento por las nuevas sociedades que la acogían, empezaron a aparecer músicos y orquestas que se apuntaron a la creciente lista de practicantes de este nuevo género y, con el fenómeno de la globalización, no existe un rincón del mundo donde no se encuentren músicos de todas las razas y culturas calificados como músicos de Jazz.
La primera actitud es la de los músicos de todo el mundo que, reconociendo la paternidad del pueblo negro norteamericano en la creación del Jazz, para interpretarlo, intentan asimilar el lenguaje musical de sus creadores. La otra actitud, aparecida posteriormente, es la de aquellos intérpretes que, prescindiendo del lenguaje musical básico de los afroamericanos, han aprovechado simplemente sus mecanismos de libertad interpretativa para crear nuevas tendencias musicales, muchas de las cuales se basan en músicas de otros culturas o etnias, vengan de donde vengan: es lo que se llama Jazz Fussion que nada tiene que ver con el Jazz tal y como lo engendraron sus creadores. Sería, por tanto, necesario, por respeto a éstos y por saber de qué se está hablando, establecer nuevas definiciones y nomenclaturas ajustadas a la realidad. Universalización sí, sin embargo, con respeto y claridad.
Fuentes: