Danza de los Animalitos (Guatemala)

 


La Danza de los Animalitos se practica mayormente en los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Baja Verapaz (Guatemala), bajo diferentes nombres, como, por ejemplo: “Los Animalitos” en los municipios de Rabinal, San Miguel Chicaj y Cubulco, en Baja Verapaz, y como “Venado” en San Antonio Aguas Calientes, Sacatepéquez. También se llama “Baile del Tirador” en el municipio de Ciudad Vieja Sacatepéquez y “El Tauro” en Siquinalá, Escuintla.

Para comprender la historia de estas danzas, es crucial considerar las profundas raíces prehispánicas de Guatemala, la influencia de la colonización española y el sincretismo cultural que surgió de la interacción entre ambas tradiciones. La cultura maya que floreció en la región antes de la llegada de los españoles tenían una cosmovisión intrínsecamente ligada a la naturaleza y al mundo animal. Los animales eran vistos como seres poderosos, espíritus tutelares, símbolos de fertilidad, fuerza o astucia, y a menudo estaban presentes en sus mitos, rituales y expresiones artísticas.

Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, se produjo un choque cultural que, si bien resultó en la imposición de nuevas creencias y prácticas, también dio lugar a un proceso de sincretismo donde las tradiciones indígenas se fusionaron con elementos del cristianismo y la cultura europea. En el ámbito de la danza, esto se manifestó en la adopción de nuevas formas y estructuras, pero a menudo manteniendo personajes y significados ancestrales, aunque reinterpretados bajo una nueva lente.

Muchas de las Danzas de los Animalitos que se observan hoy en Guatemala tienen sus raíces en este período colonial, cuando se utilizaba el teatro y la danza con fines didácticos y evangelizadores. Las representaciones podían incluir animales con significados alegóricos dentro de la moralidad cristiana, pero estos personajes a menudo se superponían con las deidades y los símbolos animales preexistentes en la cosmovisión maya.

Un ejemplo de esto es la presencia de animales como el toro, el venado, el mono, el coyote, el tigre o el águila en diversas danzas. Cada uno de estos animales tenía un significado específico en la cosmología maya. El venado, por ejemplo, estaba asociado con la fertilidad y la cacería; el mono, con la sabiduría y las artes; el jaguar (a menudo sincretizado con el tigre), con el poder y la oscuridad. La incorporación de estos animales en las danzas coloniales permitió a las comunidades indígenas preservar, de manera encubierta, aspectos de sus creencias ancestrales bajo la fachada de las nuevas formas culturales impuestas.

La Danza de los Animalitos no suele ser un evento aislado, sino que a menudo forma parte de celebraciones más amplias, como las fiestas patronales dedicadas a los santos católicos. En estos contextos, la danza puede servir como una forma de entretenimiento, pero también como una expresión de identidad comunitaria y una conexión con la historia y las tradiciones locales.

Las características específicas de cada danza de animalitos varían significativamente según la región. La música, los trajes, los pasos de baile y los personajes representados pueden ser únicos para una comunidad en particular. Por ejemplo, en algunas áreas, la danza puede centrarse en la interacción entre diferentes animales, representando mitos o cuentos locales. En otras, los animales pueden interactuar con otros personajes humanos o sobrenaturales.

Los ejecutantes no utilizan trajes de morerías (prendas y accesorios utilizados en las danzas folklóricas de Guatemala) sino que los confeccionan personalmente y los mantienen en sus hogares utilizando telas de algodón estampado del color del animal que representan.

Las máscaras que usan suelen ser nuevas, de confección moderna, con sombreros estilizados, brillantes y en algunos casos, se suplantan los chinchines tradicionales por sonajas plásticas de bebé. La confección de las máscaras y trajes es a menudo una habilidad tradicional transmitida dentro de las familias o comunidades.

Coreográficamente, los pasos de la danza corresponden a ritmos rancheros y tropicales modernos latinoamericanos (Sones y Cumbias).

La música es interpretada en unos casos por instrumentos de cuerda como el ensamble de guitarrón, guitarra y concertina, en Ciudad Vieja, Sacatepéquez; o bien, por marimba sencilla en los municipios de Baja Verapaz y Escuintla.

Los animales representados en la danza son los siguientes: venado, toro, tapir, mapache, conejo, zorrillo, león, tigre, coatí, jabalí, mico y ardilla en los municipios de Baja Verapaz y Escuintla.

Cuenta con la peculiaridad de que se agregan dos personajes que son: La Virgen, representada por una imagen de bulto o un estandarte con su imagen sostenido por una niña o señorita, y el único humano que es el llamado “tirador” como representante de la imagen ancestral del cazador, quien en Cubulco es llamado “Santalazo”. Su máscara es de español.

El argumento de la Danza de los Animalitos son historias sencillas relacionadas con la veneración a la Virgen María, como en el caso de Ciudad Vieja, en el que el “tirador” va al bosque a convencer a los animalitos que llegado el tiempo de su fiesta (8 de diciembre) deben acercarse a rendirle adoración.

Los animales en principio se resisten por creer que el “tirador” llega a tratarlos de cazar, pero éste termina por sacarlos de su error y finalmente todos juntos se acercan a la imagen de la Virgen, la saludan y le rinden pleitesía.

Mientras que, en los municipios de los departamentos de Baja Verapaz y Escuintla, los argumentos se refieren más a algunas confrontaciones propias de animales agresivos y no agresivos amenazando con batallas que al final no se ejecutan, como por ejemplo, el hecho de que el león quiera coronarse rey y el toro se oponga porque también ambiciona la corona.

Al final las luchas no se dan y todos terminan por rendirle culto y pleitesía a el o la santa o patrón del lugar.

En conclusión, la historia de la Danza de los Animalitos en Guatemala es una historia multifacética de sincretismo cultural, resistencia y expresión comunitaria. Las diversas danzas que componen esta categoría reflejan la rica herencia prehispánica del país, la influencia del período colonial y la continua creatividad y adaptación de las comunidades indígenas. A través de la música, los trajes, las máscaras y los movimientos, estas danzas dan vida a animales con profundos significados culturales, transmitiendo historias, valores y la cosmovisión de los pueblos guatemaltecos a lo largo del tiempo. Su preservación y promoción son fundamentales para mantener viva la riqueza del patrimonio cultural de Guatemala.

 

 

Fuente:

 

• Aprende.guatemala.com

 




















 

 




















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