Tanoura (Egipto)
Sentarse en el palacio del sultán El Ghouri, en la zona histórica de El Cairo y contemplar un espectáculo de Tanoura puede ser una experiencia estremecedora, especialmente si nunca antes se disfrutó de este baile folklórico egipcio que fusiona arte, religión y filosofía.
Todo al ritmo de instrumentos tradicionales como los rababa (de cuerdas), el mizmar (de viento), el sagat (pequeños címbalos), pero también el laúd faraónico y los universales tamboriles.
Usando coloridas faldas -tanoura en árabe- y casi en estado de trance, los bailarines (derviches) ejecutan giros calidoscópicos que representan la rotación de los planetas alrededor del sol, mientras la figura central eleva una mano y hace descender la otra como símbolo de unidad entre la tierra y el cielo, entre lo humano y lo divino.
El ambiente, por momentos psicodélico, se acompaña de las líneas melódicas de los cantantes, quienes mediante versos antiguos llamados Tawasheeh (una mezcla de versos coránicos y poesía clásica) añaden elementos teatrales a la representación, suscitando estados hipnóticos y sublimes en el espectador.
Se trata de la Compañía de Danza del Patrimonio Egipcio Al-Tannoura que, bajo la dirección del Ministerio de Cultura y el Fondo de Desarrollo Cultural del país, ofrece tres actuaciones semanales del baile popular en ese antiguo sitio cairota cargado de historia.
Si bien los egipcios son un pueblo altamente religioso, en el cual predomina el credo islámico, y el Tanoura implica un significado espiritual, su práctica puede realizarse con fines litúrgicos o como espacio de entretenimiento.
En el caso de las ceremonias sagradas, la danza se ejecuta girando solo en sentido contrario a las manecillas del reloj, lo que simboliza la peregrinación musulmana alrededor de la Kaaba en la Meca.
La Tanoura es una danza única, a menudo considerada filosófica o incluso religiosa, que eleva al bailarín a nuevos niveles espirituales.
Lo que a primera vista parece simple en términos de baile no lo es: girar incesantemente al ritmo de diversos instrumentos empleando los gestos del cuerpo como lenguaje para transmitir emociones e ideas, resulta cuando menos desafiante.
Los derviches suelen ejecutar rotaciones a velocidades ascendentes que duran desde 15 minutos hasta varias horas, siempre vistiendo capas de faldas, que llegan a pesar más de 10 kilogramos, con las que realizan diversas acrobacias, lo que hace preguntarse por momentos si se está ante personas con dotes sobrenaturales.
En realidad, son excelentes bailarines que literalmente por amor al arte, entrenan el oído interno, responsable de las funciones de equilibrio en el organismo humano, a través de técnicas psicológicas y fisiológicas, lo que les permite contrarrestar los efectos del mareo y el vértigo.
Esta danza apareció por primera vez en el siglo XIII fundada por los discípulos del poeta sufí Jalal al-Din Muhammad Rumi, en virtud de la cual, según sus creencias, los derviches alcanzan el éxtasis místico en su búsqueda de una dimensión trascendental.
Jalal al-Din Muhammad Rumi fue un reconocido erudito sufí del siglo XIII y se cree que fue el primer bailarín de Tanoura durante la era fatimí. En aquella época, la danza era exclusiva de la comunidad sufí. Hoy en día, también la practican quienes no son sufíes.
El término derviche proviene del persa “darvish”, ascetas que hacían votos de pobreza y se dedicaban a ejecutar sus movimientos giratorios para obtener dinero y entregárselo a personas muy humildes, pero en esencia se trataba de un ritual místico de meditación activa.
Algunos afirman que la Tanoura puede describirse como una representación evolucionada de los derviches sufíes giratorios, una parte fundamental del sufismo, conocidos por su misticismo y su forma de adoración espiritual. El giro sufí es un acto físico de meditación en el que los sufíes giran hasta alcanzar un nivel de éxtasis religioso. Visten largas túnicas blancas y actúan en grupo, a diferencia de la actuación en solitario de la Tanoura. Muchos afirman que, con el paso del tiempo, los egipcios incorporaron otros elementos a la danza Tanoura para hacerla más entretenida y divertida, añadiendo panderetas, colores, luces y música no necesariamente religiosa.
Esta impresionante danza transmite significados únicos al espectador, y cada pieza, como parte de una representación teatral en vivo, presenta al público diferentes significados y conceptos, como signos de sentimiento y gratitud hacia la naturaleza, la humanidad, el nacimiento y la prosperidad, la alabanza a Dios, la misericordia, la claridad, la luz y la trascendencia, que se pueden apreciar en las magníficas actuaciones de bailarines profesionales de Tanoura.
En las danzas de Tanoura se pueden esperar diferentes espectáculos con diversos conceptos, vestimentas y coreografías. Las actuaciones pueden variar y ser diversas, pero lo que se suele apreciar es la presencia de un bailarín principal que interpreta el papel del sol, mientras que los bailarines de fondo giran como planetas. Las actuaciones suelen tener lugar en un área oscura, y en algunas partes del programa se encienden luces coloridas y decorativas en las faldas, lo que contribuye al encanto de la danza. Las bailarinas de Tanoura visten una variedad de trajes y faldas coloridos, y lo más importante, los colores de las faldas que usan pueden variar de un lugar a otro, dependiendo de la región, la ubicación, el tipo de actuación y los gustos de los organizadores.
Lo que distingue el Tanoura egipcio es sin dudas la alegría y vivacidad de sus colores, elemento presente en toda la tradición estética del país de los faraones que, al combinarse generación tras generación con una danza rítmica de profundo valor espiritual, deviene patrimonio cultural de este pueblo milenario.
A diferencia de la mayoría de los bailes, interpretados principalmente por mujeres, este es interpretado exclusivamente por hombres. Ya sea en un safari por el desierto, un crucero por el Nilo, un festival religioso o en el al-mawlid al-nabawi (celebración anual del cumpleaños del profeta Mahoma), la Tanoura siempre es una pieza clave en el programa de eventos. Así que, si visita Egipto y planea asistir a un festival religioso o evento cultural, no pude perderse la excepcional actuación de Tanoura.
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