sábado, 5 de marzo de 2011

Junkanoo (Bahamas)











Para conocer el arte y cultura de Bahamas basta con ir al Festival de Junkanoo. Se trata de un desfile animado, colorido, de personas con disfraces girando y bailando al ritmo de tambores, pitos y maracas. Se celebra en el Boeing Day (26 de diciembre cuando se guardan las cajas de los regalos de Navidad) y en Año Nuevo. Empieza a primeras horas de la madrugada, tipo dos de la mañana, y termina al amanecer. El Junkanoo recuerda al Mardi Gras de Nueva Orleáns o al Carnaval de Río de Janeiro. Los participantes del desfile, distribuidos en grupos de hasta 1000 personas, se organizan en torno a un tema particular. Sus disfraces, baile y música reflejan ese tema. Al final del desfile los jueces conceden premios en dinero a la mejor música, mejor disfraz y mejor presentación en general. El origen de la palabra Junkanoo es desconocido. La creencia más popular es que deriva de John Canoe, un jefe africano que exigía el derecho a celebrar con su pueblo incluso después de que lo trajeran a las Indias Occidentales como esclavo. Otros creen que el nombre proviene del francés gens inconus (personas desconocidas), y se refieren al hecho de que la gente se viste con disfraces y conservan su anonimato. Las raíces del Junkanoo pueden ser rastreadas hasta el Este de Africa. De hecho otras áreas de la región que practicaban la esclavitud, como Bermudas y Jamaica, tenían sus propias versiones de los desfiles de John Canoe. El Junkanoo seguramente comenzó en el Siglo XVI o XVII. Cerca de la Navidad los esclavos bahameses tenían algunos días de descanso. Esto les permitía dejar las plantaciones para quedarse con sus familias y celebrar el feriado con música, danzas y disfraces. Los primeros años los participantes del Junkanoo se colocaban máscaras grotescas y se subían en zancos. Eran. Autorizados a circular y a desinhibirse. El Festival Junkanoo es un esfuerzo comunitario o familiar. Amigos y vecinos se reúnen en grupos, en general de 500 a 1000 miembros, y se presentan juntos en el desfile. La competencia entre los grupos es muy grande, de manera que los miembros eligen un tema y lo mantienen en secreto hasta el día del festival. Los integrantes de los grupos pasan meses preparando el evento. La música es la parte más importante del Junkanoo. Los sonidos rítmicos de los tambores de piel de oveja, maracas y pitos, acompañados por una sección de metales separada, crean un ritmo muy contagioso. Los esclavos, que originalmente hacían sus instrumentos musicales con elementos desechables, transformaban cajas de comida y ron en tambores y otros instrumentos hechos de chatarra. Los músicos actuales utilizan métodos semejantes. Como sus ancestros, estiran la piel de oveja y la afinan quemando una vela bajo la piel para tensarla hasta obtener la afinación correcta. Aunque el Junkanoo sea el reflejo de una tradición fuerte de tambores, la influencia de otros instrumentos occidentales es cada vez más evidente. Los sonidos del Junkanoo pueden ser oídos en las grabaciones de la mayoría de los músicos bahameses contemporáneos. En una grabación temprana titulada Religious Songs and Drums of Bahamas, de 1953, es muy evidente que la forma de interpretación de los tambores ha pasado por una serie de evoluciones durante los años. Esto se debió en parte al fracaso de pasar la tradición en forma oral y a la muerte de los grandes intérpretes. Entre los músicos que tratan de mantener viva la tradición de los tambores, se encuentran John “Chippie” Chipman, de Chippie & The Boys; Howard Bethel, coordinador de tambores de la Nacional Dance School of the Bahamas; y Quintin “Barabas” Woodside, líder de The Tribes Junkanoo Group.


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