Les Luthiers fue un emblemático grupo argentino que revolucionó el humor y la música con una propuesta única en la que mezclaban su ingenio satírico hablando de temáticas populares, cultas y cotidianas acompañados de parodias musicales. Durante más de cinco décadas se convirtieron en un referente del teatro musical humorístico en español y fueron reconocidos por su creatividad, inteligencia y sus instrumentos bastante peculiares.
Su nombre está inspirado en el término francés luthier, que hace referencia a aquellas personas que construyen instrumentos musicales y precisamente uno de los sellos de Les Luthier era, no solo hacer sus propios instrumentos, sino crearlos con elementos cotidianos como tubos, mangueras, teclados, hasta inodoros.
Les Luthiers surgió de “I Musicisti”, un espectáculo cómico-musical del cual Gerardo Masana decidió separarse para crear un nuevo grupo junto con otros cuatro colegas (Daniel Rabinovich, Carlos Núñez Cortés, Marcos Mundstock y Jorge Maronna). La historia comenzó en un ambiente universitario, en el que los integrantes del recién nacido ensamble estudiaban carreras tan disímiles como bioquímica y arquitectura, pero se hallaban congregados en el coro universitario.
Gerardo Masana murió temprano en la historia del conjunto, en 1973. Ese mismo año se sumaron Carlos López Puccio y Ernesto Acher para crear una alineación que permaneció hasta 1986; fue su segunda alineación más duradera, sólo superada por la que mantuvieron desde ese año y hasta 2015, con la muerte de Daniel Rabinovich.
Para cubrir el hueco de Neneco, como apodaban a Daniel, a Les Luthiers se sumaron oficialmente Horacio Tato y Martín O’Connor, quienes ya trabajaban en suplencias regularmente. Más tarde llegaría también Tomás Mayer-Wolf para completar la alineación.
Esta característica estuvo siempre presente desde los géneros que abordan en la composición de la música: lo mismo Madrigales medievales que Boleros románticos, evocación de los juglares o estructuras como la de “Las mil y una noches”. Los textos para sus sketches rescataban también referencias, relecturas y parodias de otros clásicos literarios, incluso con ingeniosas referencias a la epistemología, la filosofía y la psicología.
La música clásica occidental y su tradición han sido motivo constante de parodia para Les Luthiers. Uno de sus personajes más recurrentes es el compositor Johann Sebastian Mastropiero. Este músico ficticio le ha servido al grupo para parodiar el mundo de las artes: el plagio, la calidad, incluso, la entrega de premios, con su show llamado Los Premios Mastropiero.
En sus piezas, a pesar de que la música era el ingrediente esencial de la comicidad, ésta se encontraba también íntimamente ligada al idioma, mucho más cuando se trata de sketches que incluyen una parte cantada o en los casos de canciones completas que son el chiste en sí mismas.
Como compositores, han cuidado la versificación y la eufonía, utilizando además palabras homófonas que crean confusión en los personajes, pero también generan un doble sentido que causa risa a los espectadores.
En muchos de los gags verbales de Les Luthiers existía esa constante: alguien que hablaba, alguien que escuchaba y que malinterpretaba (como el psicoanalista y el paciente en el diván). Y desde las butacas del teatro, el espectador atestiguaba la confusión, raíz del chiste.
Pero en términos de negocio y público potencial, Les Luthiers no se puede quejar: con 500 millones de hablantes, la patria del español les ha dado ciudadanía en el difícil arte de hacer reír pese a las sutiles diferencias que representan las variantes del idioma entre país y país. El trabajo de perfeccionamiento de sus espectáculos cuando salían de gira incluía ligeros cambios de palabras para que el chiste encaje.
Otro factor que hacía que los shows de Les Luthiers fuesen apreciables sin importar en qué lugar de Hispanoamérica se presenten es que han eludido el humor “de coyuntura”. Lejos de hacer mofa del momento o de personajes en boga (algo que siempre se ciñe a las fronteras del país, si no es que de la ciudad misma), lo que persiguió Les Luthiers a lo largo de su carrera es un humor sin ataduras temporales. Ello resultó evidente cuando presentaban sus shows de antología, en los que rescataban sketches de años atrás que eran recibidos por el público de una manera fresca.
También le han dado la vuelta a la politización, es decir, al humor a partir de las figuras públicas de la política. Ello les permitió algo inédito en Argentina, o por lo menos poco usual en el ámbito de las celebridades: una aceptación unánime.
El grupo fue creado en una época (la segunda mitad del siglo XX) en la que la situación de Argentina estaba continuamente en tensión por los golpes de Estado y militarizaciones, de la mano de crisis económicas y políticas. Esto no quiere decir que Les Luthiers estén desconectados de su realidad inmediata: esporádicamente han recurrido a la imagen política, como en su sketch titulado “La Comisión”, tal vez el más popular y extenso en esa temática, en el que un par de políticos dialogan acerca de sus planes para modificar el himno nacional. Por otra parte, han evitado el chiste fácil de la grosería, cada vez más frecuente entre los comediantes de stand-up.
Les Luthiers se consolidó como uno de los grupos insignia de Argentina, al combinar su humor refinado y hacer parodias musicales que abarcaban géneros como la Ópera, el Tango, el Bolero, el Folklore y el Rock, logró cautivar a distintas generaciones con sus historias.
Su humor jugaba con los límites del lenguaje, del absurdo y de la música académica. En cada espectáculo, la precisión escénica convivía con la improvisación cómplice de sus integrantes, logrando un resultado tan sofisticado como cercano.
En 2024, se publicó el libro “Les Luthiers de la L a la S”, de Álex Grijelmo y Daniel Samper Pizano, explorando sus 56 años de historia.
En 2023, Les Luthiers anunció su retiro definitivo de los escenarios tras más de 55 años de carrera. Sus giras de despedida en Argentina, España y otros países latinoamericanos fueron encuentros emotivos entre varias generaciones de seguidores que crecieron con sus espectáculos.
A pesar de que ya no están dando shows, su legado permanece intacto: Les Luthiers enseñó a pensar a través de la música, del humor y dejó una huella imborrable en la cultura popular, gracias a su creatividad y su forma única de ver el mundo, con inteligencia, ironía y música.
Fuentes:








































No hay comentarios:
Publicar un comentario